Alergia e Intolerancia a la Proteína de Leche de Vaca (1)

La alergia a la leche de vaca consiste en una reacción del sistema de lechedefensa que, por error, se activa en contacto con las proteínas de la leche. Es la alergia alimentaria más frecuente en los primeros meses de vida. No debe confundirse con la intolerancia a la lactosa, en la que el componente de la leche implicado no son las proteínas sino su azúcar natural (la lactosa), y que se encuentra en todo tipo de leche además de la de vaca.

Suele hablarse indistintamente de alergia o intolerancia. Habitualmente la alergia se refiere a un tipo de reacción inmunitaria típica que aparece pocos minutos después del contacto con la leche, mientras que intolerancia es un término más amplio que puede tener distintos orígenes y cuyos síntomas son más variados.

La alergia suele aparecer después de que el niño comienza a recibir lactancia artificial, ya que las fórmulas adaptadas se fabrican a partir de leche de vaca. Aunque es muy poco frecuente, algunos Cómo-diagnosticar-la-intolerancia-a-la-lactosalactantes que reciben exclusivamente leche materna pueden sensibilizarse a partir de las proteínas de los lácteos que consume su madre, que pueden pasar en pequeña cantidad a su leche.

Los Síntomas

En las alergias típicas suele apreciarse una reacción en la piel (urticaria) pocos minutos después del contacto con la leche, que puede ser en forma de enrojecimiento alrededor de la boca, hinchazón de los labios y párpados (angioedema) o aparición de ronchas (habones) en otras partes del cuerpo. Estas lesiones suelen picar. Las formas más intensas (anafilaxia) afectan a varios órganos y pueden llegar a ser muy peligrosas.

También puede manifestarse con síntomas digestivos, como diarrea o vómitos, que suelen aparecer poco después de las tomas.

Otras veces los síntomas aparecen de manera más lenta y mantenida en el tiempo, sin relación directa con las tomas, con dolor abdominal e irritabilidad, mala ganancia de peso, diarrea prolongada, asma o dermatitis atópica.


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El Diagnóstico

El primer paso para confirmar el diagnóstico son las pruebas alérgicas. En caso de que no se puedan realizar de forma inmediata, suele indicarse la sustitución de la leche de vaca por una leche especial hasta ese momento, debido a la posibilidad de que aparezca una reacción alérgica más grave.

Las pruebas alérgicas son de dos tipos: pruebas cutáneas y análisis de sangre. La prueba cutánea más usadas es el prick test, en el que se aplican sobre la piel unas gotas con extractos de distintas proteínas de la leche de vaca para observar si aparece una roncha en esa zona, que indicaría sensibilización a esa proteína. Con un análisis de sangre se puede detectar la presencia de anticuerpos frente a esas misma proteínas, con un significado muy parecido a las pruebas cutáneas.

Tanto las pruebas cutáneas como las de sangre pueden fallar, por lo que deben interpretarse de acuerdo con el grado de sospecha inicial. Además, existen alergias e intolerancias por mecanismos diferentes que no se pueden detectar con las pruebas alérgicas. Por eso, en muchas ocasiones es necesario hacer una prueba de provocación para confirmar o descartar el diagnóstico. La prueba de provocación consiste en administrar varias tomas de leche (comenzando con cantidades muy pequeñas) para comprobar si se reproducen los síntomas.

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Acerca de Paloma

Enfermera Pediatría
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