ALGUNOS TRUCOS PARA PADRES

   Por ejemplo imaginemos que nuestro hijo está saltando en el sofá y no nos gusta, hay dos formas de transmitírselo: ¿qué será más efectivo?

Es más efectivo decirles a nuestros pequeños:

“Te quiero mucho, pero me enfado cuando saltas encima del sofá”

             Que decirle:     “Eres malo y NO TE QUIERO”

Si lo pensamos la intención es la misma en ambos casos (decirle que no salte en el sofá), sin embargo la forma es totalmente diferente. Lo que nosotros queremos transmitirle es que no nos gusta una determinada acción, ¿para qué le decirle otra cosa que no pensamos?

¿Es malo y no le queremos, o no nos gusta eso y le queremos igualmente?

Además, ¿creéis que el niño pensará que lo que le queremos decir es que no salte? o ¿se quedará con ese mensaje negativo de que no le queremos?

 

Las amenazas pueden ser eficaces en el momento pero negativas a la larga.

Ejemplo “Si no haces……. No iremos al parque”

A veces en el momento parece que es lo único a lo que hacen caso, pero ¿cuántas veces os ha ocurrido que no habéis cumplido la amenaza? O cuántas veces tienes que repetirle “no vamos a ir, eh, no vamos a ir”

 El peligro de las amenazas es que podemos acabar cansados de regañar y por ende lo solucionemos cediendo a sus peticiones o excediéndonos en el castigo

 

 

Los niños hasta los 5 años no toman decisiones, por lo que negociar las normas con ellos,  puede confundirles.

 

Las  risas mientras se da una orden pueden provocar que el niño piense que es un juego y no tomarlo en serio.

 

El forcejeo o las descalificaciones  no enseñan nada positivo. Podemos sustituirlos por otras formas como dejar de atender lo que el niño está haciendo:

                  “Cuando hagas lo que te he pedido, te atiendo” 

El forcejeo o las descalificaciones  no enseñan nada positivo. Podemos sustituirlos por otras formas como dejar de atender lo que el niño está haciendo: 

                 “Cuando hagas lo que te he pedido, te atiendo”

 

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Acerca de Judit

Psicóloga
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