Alimentación Complementaria para Bebés: El puré de Verduras

Alimentación complementaría, empieza una nueva etapa.

A los quince o veinte días de comenzar con las papillas de frutas, se empieza una nueva prueba: el puré de verduras.

puré verduras

Nuestra experiencia con las frutas, si bien parecía prometedora, no está siendo tan buena. Apenas come unas cucharaditas y se cansa. No sabemos si será el sabor o la set-4-cucharas-primeras-comidas-gipsy-beabatextura pero el caso es que no le acaba de convencer (¿vendrá de esta etapa la causa del poco hábito que tenemos los adultos de tomar fruta, en general?). Algunos amigos nos dicen que a sus hijos les pasaba igual y lo compensaban dándoles la fruta en trozos para que la chupen.

Sin embargo, con la alimentación complementaria y el puré de verduras, y esto es algo corroborado con nuestro entorno (debe ser un dogma universal), suele gustarle mucho a los niños. Así que, no desesperéis si no acepta la fruta. No penséis que sólo va a aceptar la leche, habrá otras cosas que le acaben gustando.

La única precaución que nos dijeron que tuviéramos en las verduras que fuéramos a escoger era que no fueran verduras que pudieran producir gases (col, brécol, coliflor…). El resto vale.robot-de-cocina-babycook-original-gipsy-beaba

Nosotros, por eso de ser prudentes, empezamos con un puré de patata, calabacín y zanahoria, que nos parecía ligerito. Y, además, el color de la zanahoria pensábamos que sería atractivo a los ojos de nuestro niño. Pero luego le hemos ido añadiendo y combinando nuevas verduras: puerro, calabaza, judías verdes…

Y siempre, con el puré bien tamizado en el plato (la textura sin “restos” que se perciban ayudará, sin duda, a una mayor aceptación), acabamos echando una cucharadita de café de aceite de oliva en crudo.

Por supuesto, el puré se hace SIN sal.trona-polly-2-en-1-flake-chicco

Como he comentado, la aceptación de las verduras es sensiblemente mayor que la de las frutas. Aunque eso no quita para que le tengas que hacer payasadas que le animen a no bajar el ritmo. Recordad que en esta etapa se distraen con una mosca y basta que no le marques dónde deben centrar su atención para que pierdan su interés por el verdadero objetivo.

Cada uno podrá buscar su talismán. El mío lo saqué de un gesto que le vi a mi niño. Una vez, mientras comía, empezó a dar manotadas en la bandeja de la trona. Desde entonces, yo hago lo mismo que él y, mientras golpeo la mesa con la mano, digo “Queremos más, queremos más” . Le hace gracia, se ríe y acepta la siguiente cucharada sin rechistar.

No digo que funcionen siempre estas cosas pero algo hay que probar.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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