Amamantar a otro bebé que no es el tuyo para salvarle la vida

No es la primera vez que una madre que está dando el pecho a su propio bebé, decide amamantar a otro bebé por necesidad.

Antiguamente, aunque no por necesidad, sino más bien por un tema cultural, las mujeres con mayor poder adquisitivo costeaban a otras mujeres para amamantar a sus bebés.

Mi abuela, que el próximo jueves cumplirá 90 años había dado de mamar a otros bebés convirtiéndose en lo que en aquella época se conocía como nodriza.

Amamantar para salvar una vida

Hace unos días una mujer policía que estaba de vacaciones acudió donde habían encontrado una bebé abandonada con signos de hipotermia y con el cordón umbilical aún colgando.

Madre de una niña de 11 meses que le esperaba en casa, Luisa Fernanda de 28 años no dudó en acudir en busca de la bebé y proporcionarle calor y cariño además de alimento.

Aunque a posteriori quiso darle de mamar más veces al bebé los médicos del Hospital ya no se lo permitieron por riesgo de infección, ya que la bebita había sido abandonada en un pozo.

El instinto maternal es algo que nace, muchas veces antes, otras con la llegada del bebé, y que a las mujeres nos acompaña por el resto de nuestros días. ¿O no os molestan más desde que sois madres los llantos de los y las niñas? A mí sí, no puedo soportarlo, de la misma forma que no me puedo quedar callada o de brazos cruzados cuando veo injusticias con los más pequeños, porque son los más indefensos, los más débiles.

amamantar nodriza

Aunque a algunas personas le parezca ofensivo el hecho de que una mujer amamante a un bebé que no sea el suyo, a mí me parece una forma muy amorosa de dar cariño. Mis hijos son de alguna manera hermanos de leche de mis sobrinos, ya que ha habido ocasiones, en las que coincidiendo en época de lactancia varias hermanas (somos 4 chicas con poca diferencia de edad) hemos recurrido a la teta como herramienta para calmar a los bebés de la casa.

Y yo personalmente, guardo un buen recuerdo de poder calmar a mi sobrino ofreciéndole el pecho de la misma forma que se lo ofrecía a mi hijo, con todo mi cariño, evitándole un disgusto innecesario. De hecho, es habitual, que las mujeres que están en época de lactancia sientan pinchazos al ver a un bebé llorar. Es el reflejo de eyección, la subida de la leche, o la necesidad de calmar a ese bebé con los propios pechos.

¿Habéis sido nodrizas en alguna ocasión?

 

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Acerca de Carmen

Mamá, Blogera, Redactora
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