Amniocentesis

Antes de explicar que es la amniocentesis, explicaremos cuáles son las razones por la que se hace. Esta prueba se realiza cuando algún parámetro ha hecho pensar al profesional que tu bebé puede tener riesgo de presentar algún problema cromosómico. Y ¿cuáles son estos problemas? Principalmente son la trisomía del cromosoma 21 (el conocido Síndrome de Down) la del cromosoma 13 (Sindrome de Patau) y la del 18 (Síndrome de Edward)

Cuando vas a la primera visita de embarazo con la matrona, esta te manda una analítica para hacerte alrededor de la semana 10 (depende de cada comunidad, aunque en casi todas se hacen entre la semana 8-13). Pues bien, en esta analítica se miden, entre otras cosas, los niveles de unas proteínas en vuestra sangre (B-HCG y PAPP-A entre otras) que son las que interesan a la hora de valorar el riesgo que tiene tu bebé de presentar algún problema cromosómico. Los resultados de esta analítica se unen a unas medidas que se obtienen en la primera ecografía (que se hace entre las semanas 11 y 13+6) y se meten en un programa informático que, tras hacer unas cuentas, genera una cifra. Esta cifra es la que nos dice si tu bebé tiene o no riesgo de poder padecer una anomalía cromosómica. Es en este caso cuando el ginecólogo te ofrece la posibilidad de realizar una amniocentesis, para asegurar que no se padecen anomalías cromosómicas o, diagnosticarla en caso de que esté presente.

¿cuál es la cifra de riesgo? Estos números se expresan en forma de cociente, así si es “1/270” quiere decir que el riesgo es que haya 1 sindrome de down de cada 270 bebés. Si tu cifra es menor que 270, es cuando el ginecólogo te da la opción de hacer la amniocentesis u otra prueba como la biopsia corial. También pueden haber otras razones por las que pueden ofrecerte la posibilidad de hacerte una amniocentesis, como son:

  1. Riesgo de anomalía cromosómica fetal:
      1. Cromosomopatía fetal en embarazo anterior.
      2. Anomalía cromosómica en algún progenitor.
  2. Riesgo de trastorno genético ligado al sexo.

3.    Riesgo de trastorno metabólico congénito diagnosticable.

4.     Riesgo de defecto del tubo neural.

5.     Riesgo de infección fetal.

y…¿ Cómo se hace una amniocentesis?

La amniocentesis es una técnica en la que, por medio de una punción en el abdomen, te extraen una cantidad de líquido amniótico de la bolsa que rodea al bebé, para analizarlo, y poder decir con seguridad si el bebé viene con alguna anomalía cromosómica de la que hemos hablado antes.

Se realiza normalmente en la semana 15-16 de embarazo.

El riesgo más importante que tiene la técnica es el de perder al bebé, ocurre tan solo entre un 0.6-1.5% de los casos. También hay mujeres que dicen perder un poco de líquido días después o incluso sangrar, pero esto solo pasa en el 1-2% de ellas.

Durante toda la técnica se hace una ecografía para guiar la punción, y no tocar ninguna parte del bebé ni la placenta.

¿Qué cuidados debo tener?

Debes mantener de 24-48 h de reposo y abstinencia sexual tras la técnica.

Si tu grupo sanguíneo es Rh negativo, por ejemplo A- , deben administrarte la gammaglobulina anti-D (un pinchazo intramuscular).

Te realizarán una Ecografía de control unos días después para comprobar que la bolsa está integra y no ha habido problemas.

 

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