Anestesia general en niños. Aspectos a tener en cuenta

Seguimos con los problemas dentales en la boca de mi pequeñajo de 23 meses, y después de pedir otra opinión y culpabilizar a la lactancia materna de lo que se diagnostica como caries precoz del lactante, parece que la solución es un quirófano para poder manipular y empastar los dientes y muelas que lo requieran bajo los efectos de una anestesia general.

anestesia en los pequeños

En principio y según un odontopediatra que se supone es experto en el tema, los riesgos de una anestesia general son mínimos, aunque claro está, siempre están ahí.

En principio también y según el mismo odontopediatra, la sedación es mucho más peligrosa en niños porque es más difícil controlar el efecto deseado.

Dado que a ningún padre ni a ninguna madre creo les parezca agradable sujetar a su hijo a la fuerza mientras el o la dentista hace lo que puede entiendo que cualquier padre o madre angustiado pueda plantearse la anestesia general y el quirófano como una posible solución y alternativa a los continuos disgustos en la consulta convencional del dentista.

Llegados a este punto sepamos entonces que la anestesia general es una mezcla de medicamentos que harán entrar al peque en un sueño profundo y no recordar nada o sentir dolor alguno.

anestesia en niños pequeños

Es importante tener en cuenta las recomendaciones que deben seguirse en estos casos respecto al ayuno previo ya que cualquier resto de alimento podría provocar graves consecuencias como daño en el pulmón causado por un vómito.

El ayuno previo a la anestesia debe iniciarse en la medianoche anterior pudiendo beber únicamente líquido como agua o zumo de manzana hasta 3 horas antes de la anestesia.

En el caso de que el paciente sea, como en mi caso, un bebé que todavía toma pecho, deberá dejar de hacerlo hasta 4 h antes de la anestesia y si en cambio es alimentado con lactancia artificial deberá dejar de hacerlo hasta 6 h antes de la anestesia.

la anestesia en los peques

Antes de someter a un bebé o niño a una anestesia general se deberán realizar analíticas de sangre para comprobar que no hay ningún riesgo relativo a la salud del o la peque.

Debemos tener en cuenta que aunque todo vaya bien y no se presenten problemas graves, existen efectos secundarios como el cansancio , mareo, irritabilidad, dolor de garganta, tos, náuseas o vómitos.

Así que, después de leer los riesgos graves que pueden darse y que son tan desagradables que ni os detallo, creo que optaré por administrar al peque un tranquilizante y por pasar otro mal rato para extraer la pieza temporal que está dando problemas, esperarando a los 4 o 5 añitos (años en los que su hermana ya se dejó hacer empastes como una campeona) para valorar los tratamientos imprescindibles a realizar.

¿Sufrís también por la salud bucodental de vuestros y vuestras peques?

 

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Acerca de Carmen

Mamá, Blogera, Redactora
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