Angioma en la piel de mi bebé pero… ¿qué es?

Ante un angioma, muchos padres se asustan cuando ven un al nacer o a los pocos días o semanas, que su bebé tiene una mancha en su piel. Es cierto que desde que el pequeño llegue a vuestros brazos, os surgirán mil dudas, os asaltarán temores, os sorprenderéis… especialmente en el caso de los padres primerizos. Sin embargo, es importante que afrontéis esta nueva etapa de maternidad o paternidad con calma, ya que, por ejemplo estas manchas que normalmente suelen ser de color rojizo y que se denominan angiomas, en la mayoría de los casos, son totalmente inofensivas.

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De este modo,  un angioma se trata de una lesión formada por varios vasos sanguíneos que agrupados forman esta marca en la piel. Su tamaño puede ser diferente, ya que, en algunos casos son pequeños y pueden crecer con el paso de los días, e incluso ser desde el nacimiento grandes y abarcar todo un brazo por ejemplo.

¿Por dónde suele salir un angioma con mayor frecuencia?

En cuanto a los lugares donde pueden aparecer, lo cierto es que el angioma puede estar, tanto en la cara, ya sea en la frente, en la boca, en el ojo o, por ejemplo, en la nariz, así como en los genitales del pequeño o en la zona del culito.

Aun así, y más allá de la cuestión estética, lo cierto es que estas manchas rojas angioma2suelen desaparecer conforme el pequeño vaya creciendo, aunque sin duda, también está la opción de tratarlas con medicamentos e incluso con láser o intervención quirúrgica. Aun así, normalmente no afectan al pequeño, a veces, si se localizan en determinadas zonas como puede ser la nariz o los ojos, lo cierto es que la presión que ejercen puede ser negativa para el bebé y en estos casos sí es recomendable que un médico decida qué hay que hacer.

Por otro lado, también cabe destacar que existen diferentes tipos, entre ellos podemos destacar el angioma en fresa. Este es elevado y se caracteriza porque tiene relieve es decir, al tocarlo se percibe esa especie de bultito. Se denominan así porque son similares a la silueta de esa fruta. En este caso, aunque a veces cuando el pequeño nace ya están, lo habitual es que hagan su aparición en torno a la segunda o tercera semana de vida. Lo más común es que se localicen en la cara o en los brazos y las niñas son más propensas a tener este tipo de angioma. En la mayoría de los casos, cuando cumpla dos años, ya habrá desaparecido o se estará reduciendo poco a poco.

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Por otro lado, los angiomas planos sí que están desde que el pequeño llega al mundo, nacen con ellos. Los más extensos sí que necesitan un seguimiento médico, ya que se trata de malformaciones vasculares.

 

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Acerca de Maria José

Periodista y Blogger
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