Aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro

Aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro. Este título del post corresponde al libro de Betty Edwards.

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La profesora de arte Betty Edwards nació en 1926 en San Francisco y se hizo famosa por el libro que os presento hoy. Después de trabajar como docente en la Universidad Estatal de California y realizar distintas investigaciones, se retiró hacia finales de los años 90 para acabar fundando el Centro para las Aplicaciones Educativas de la Investigación de Hemisferio Cerebral.

Este libro ( aprender a dibujar con el hemisferio derecho) no es un libro cualquiera o un libro que trate únicamente sobre técnicas de dibujo sino que habiendo sido traducido a 13 idiomas ha sido útil a millones de personas en resolución de problemas además de en técnicas de aprendizaje artístico.

En definitiva, dado que la mayoría de escuelas están ofreciendo actualmente un sistema educacional que desprecia en parte el arte y el dibujo o como mínimo los relega a segundos o terceros planos, después de las matemáticas y las lenguas, no olvidéis recordar el título de este libro para pedirlo en vuestro próximo regalo de cumple o de Reyes.

aprender a dibujar

Entre otras cosas esta lectura recomendada explica las diferencias entre los dos hemisferios cerebrales, sugerencias sobre cómo usar las técnicas de dibujo en el campo educacional e incluso de la empresa, de la utilización del dibujo como forma de expresción corporal o incluso regala unas útiles instrucciones para la resolución de problemas.

En este enlace podéis echarle un vistazo al libro, aunque, me ha gustado tanto este párrafo, que me veo en la obligación de copiarlo a continuación:

“la mayoría de nosotros nos apresuramos demasiado a nombrar cosas cuando estamos con niños pequeños. Si cuando un niño pregunta: “¿Qué es eso?”, nos limitamos a decirle el nombre de la cosa y lo dejamos así, estamos comunicando que el nombre o etiqueta es lo más importante, que con decir el nombre es suficiente. Así privamos a nuestros niños de la sensación de maravilla y descubrimiento. En lugar de decir sólo el nombre de un árbol, por ejemplo, habría que intentar guiar al niño en una exploración física y mental del árbol, que podría incluir tocarlo, olerlo, verlo desde distintos ángulos, compararlo con otro árbol, imaginar su interior, sus partes subterráneas, escuchar el rumor de las hojas, verlo en distintas horas del día….Después de desubrir que todo objeto es complejo y fascinante, el niño puede empezar a entender que la etiqueta es sólo una pequeña parte del total. Enseñado de este modo, el sentido de maravilla del niño sobrevivirá, aun bajo las avalanchas de palabras”.

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Acerca de Carmen

Mamá, Blogera, Redactora
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