Bronquiolitis, la temida enfermedad de los bebés

La Bronquiolitis, así empieza y así son sus síntomas.

Tocaremos madera pero, por el momento y a pesar de su asistencia a la guardería, nuestro hijo no ha tenido más que síntomas de un resfriado en lo que llevamos de invierno. Por fortuna, no estamos viviendo lo que ya han sufrido mis hermanos con sus hijos. Recuerdo, incluso, que una de mis sobrinas estuvo varios días hospitalizada debido a la temida enfermedad de la bronquiolitis.

guarderái

Se trata de una inflamación de los bronquiolos a causa de una infección vírica lo que anega de mucosidad esa parte de los pulmones. Aunque son varios los virus que pueden provocar esta enfermedad, se ha observado que el virus sincitial respiratorio (VSR) el que lo produce en la mayoría de los casos.

bronquiolos

Así empieza la Bronquilitis

La enfermedad comienza como un simple catarro, con alguna tos débil, congestión, mocos, y algo de fiebre. Si va a más, se intensifica la tos y se escucha un pitido en cada respiración. En casos más graves pueden observarse síntomas como aceleración cardiaca, hundimiento del cuello y del tórax en cada respiración, que se produce de un modo más rápido y superficial, mayor irritabilidad, etc.

Los fluidos de la nariz y la boca son los causantes de los contagios (de ahí que sea tan fácil que se contagie tu hijo si va a la guardería y otro niño tiene la enfermedad, ya que por el propio trasiego de niños en los brazos de la cuidadora el contagio es sencillo). Por eso, la higiene de las manos es muy importante de cara a tratar de evitar contagios, así como la limpieza de los objetos que más toquen los niños (chupetes, juguetes, mordedores, etc.).resfriado

Como el factor desencadenante de la enfermedad es, en cualquier caso, un virus, los antibióticos NO son útiles. Sólo producirían un exceso de medicación que, en un cuerpo como el de un bebé con el sistema de defensa en plena construcción, no dejará de ser, al menos, desestabilizante. Se suelen administrar medicamentos que desatasquen las vías respiratorias (el famoso “Ventolín”). Hay que suministrarles líquidos de manera abundante y tratar de mantener un ambiente relativamente húmedo. Se pueden usar humidificadores pero preferiblemente de vapor frío (los de vapor caliente, más antiguos, hay que higienizarlos diariamente ya que se puede fomentar la generación de hongos).

Esta “pesadilla”, en teoría, dura unos doce días. Así que, limpieza, líquidos y paciencia…

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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