Cambiador: como reacciona mi hijo cuando le pongo en el

Desde hace tiempo (he revisado mis posts y ya hablé de este tema hace unos tres meses) mi hijo reacciona increíblemente mal cuando le ponemos sobre un cambiador.

Da igual que se sea nada más salir del baño para ponerle las cremas, el pañal y el pijama para irse a dormir o cada vez que le tumbamos para cambiarle el pañal.

cambiador para el bebé

Es cierto que lo hacía antes pero había ocasiones en las que no berreaba. Ahora es siempre, sin excepción.

Se retuerce, llora, patalea, se gira, se intenta poner de pie, se te agarra para que no le dejes sobre el cambiador… cualquier acción es buena con tal de intentar su propósito de no estar tumbado. Porque, lo hemos comprobado, las veces que hemos hecho por tumbarle, se ha quejado amargamente y le hemos vuelto a coger en brazos, se ha callado de inmediato. Es un niño de diecisiete meses (casi dieciocho) pero ya tiene sus estructuras mentales cada vez más claras.

Puede resultar desesperante porque algo que hay que hacer sí o sí como es cambiarle de pañal, se convierte en una tarea de Titanes y sencillamente agotadora.

¿Cuál es la clave para que se le pasen los berrinches en el cambiador?

Según me he informado, entre el primer y el segundo año, los niños empiezan a adquirir conciencia de su individualidad y, es más, de que pueden hacer cosas por sí mismos, sin necesidad de un adulto.

No le gusta el cambiador al bebé

Es normal (nuestro hijo lo hace desde hace tiempo) que se intenten poner los calcetines o los zapatos porque quieren participar, estar activos. De hecho, nosotros los padres le fomentamos que haga cosas por sí mismo (que suba las escaleras, que tire cosas a la basura, que coma él solito etc.) y le aplaudimos por sus éxitos.

Sin embargo, por el momento, el hecho de cambiarle de pañal sigue siendo de las pocas sino la única cosa en la que sigue dependiendo al cien por cien de un adulto.

el niño protesta en el cambiador

Y eso, dada la etapa de actividad que está pasando, en la que quiere ser protagonista en todo lo que hace, puede llegar a producirle cierto rechazo e incluso frustración. De ahí sus reacciones.

Lo que podemos intentar es hacerle partícipe de algunas cosas. Nosotros, por ejemplo, le damos una toallita húmeda, a la par que tomamos la que usaremos para limpiarle, y le invitamos a que se limpie las manos, por ejemplo. O le pedimos que sea él el que saque los brazos por las magas de la camiseta que le vayamos a poner. El caso es que se entretenga en alguna actividad en la que se vea protagonista. Y no interfiera en la “delicada” labor de limpiarle, lógicamente.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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