Cólicos de Lactante

 

A lo mejor no queréis creerme, pero mi hija es una santa. Y no es amor de madre, es tan verdad como la vida misma. Es súper tranquila y no llora nunca. Por eso, cuando llora, sabemos que le pasa algo de verdad.

A los pocos días de nacer, empezó a tener los famosos cólicos de lactante, que ahora parece que tienen muchísimos bebés, porque en cuanto se lo cuentas a alguien, resulta que su hijo, su sobrino o el hijo de su vecina también los han pasado.

Mi peque empezaba a ponerse ñoña a partir de las ocho de la tarde, pero por la noche no había quien la calmase. Lloraba, lloraba y lloraba desconsoladamente del dolor de tripa que tenía.

La pediatra nos explicó que se producen por la falta de madurez del aparato digestivo y que pasados entre los tres y los cinco primeros meses de vida del bebé, se suelen pasar. Era cuestión de tiempo, pero necesitábamos calmarla de alguna manera.

colicos lactante oveja

Empezamos con los masajes, que le calmaban un poquito, pero no del todo. El método, por si os sirve a vosotros, es ir dando masajes con el dedo índice y el corazón en la dirección del movimiento de las manecillas del reloj como si dijéramos alrededor del ombligo del bebé. En realidad lo que conseguimos es ir activando el intestino, por todo su recorrido.

Otra cosa que les viene muy bien es estirarles las piernas y encogérselas hacia su estómago. Mi pequeñina se tiraba un pedete cada vez que le doblaba las piernas.

También le dábamos infusiones de hinojo y manzanilla especiales para bebés, de las que venden en la farmacia. Son homeopatía, por lo que no hace daño a los pequeñines.

Pero con lo que terminaron de pasársele las grandes crisis fue con su ovejita Stanley,. No es una ovejita cualquiera. Se trata de un muñeco térmico de la marca Sterntaler, de esos que están rellenos de avena y que se calientan en el microondas o en el horno. Se puede usar a partir de que el bebé tiene un mes de vida y les relaja mucho. Al menos a mi niña. Se lo poníamos por la tarde, sobre la barriguita, antes de que le vieran los dolores fuertes, y le calmaba mucho. Las crisis bajaron de intensidad de manera considerable.

Cuando se le pasaron los cólicos, a los tres meses, como ya nos previno la doctora, no hemos dejado a su ovejita arrinconada. La hemos estado usando para calentarle la cuna y, por las mañana, para jugar. A la peque le encanta hacerle sonar el cascabel.colicos lacatante

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Acerca de Cristina

Mamá, Periodista Y Blogger
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