COMEDOR… ¿SÍ O NO?

 

El servicio de comedor que ofrecen los colegios es un bien necesario para aquellos padres que trabajan todo el día o para aquellos en los que coincide su horario de trabajo con las horas lectivas de los niños y no pueden hacerse cargo de ellos a la hora de la comida.  Así se hace necesario contratar este servicio porque no hay más remedio, no hay alternativa posible y no hay otra solución.

Sin embargo, hay muchas familias que se encuentran en una situación diferente: que los progenitores se turnen (uno por la mañana y otro por la tarde), que cuenten con la ayuda y el apoyo de los abuelos o de otro familiar, o, en el peor de los casos, que algún miembro del núcleo familiar esté en situación de desempleo por lo que cuenta con más tiempo para dedicar al cuidado de los niños aunque tenga menos recursos económicos para poder permitirse pagar el coste de ese servicio.

En estas situaciones en las que puede haber otra opción se puede plantear la duda: “¿Le dejamos al comedor?, ¿sí? o ¿no?”, y ahí es donde surgen los conflictos. Cabe preguntarse: “¿Qué es lo mejor para el niño?” pero esta cuestión no siempre encierra una respuesta certera. Dependerá de la adaptación del niño al horario escolar, al entorno, a las rutinas… Para unos resultará más fácil y gratificante marcharse a casa para comer con papi o con mami, para descansar, para ver dibujos, para jugar a la ‘Play’… Para otros será mejor quedarse en el cole con sus amigos y jugar en el patio o echarse la siesta (en caso de los niños de infantil: 3-4 años).

Y surgen preguntas como por ejemplo: “Si le dejo  ¿comerá mejor o peor que en casa?; ¡Cómo la comida casera ninguna! “ – se suele comentar. Pero los padres no siempre tienen tiempo de preparar la comida, y sí, puede que lo tengan pero tienen que ponerse a pensar el menú de cada día de la semana, que sea completo, variado, equilbrado, sano… etc.  ¡Como el del cole!, vamos, que al final, casi ¡se come mejor en el centro educativo que en el propio hogar!

Aun así siempre te cabe la duda de si has acertado con la decisión o no y te encuentras con el dilema moral de si estarás haciendo lo correcto. Y te planteas: “Si le dejo al comedor pudiendo tenerle en casa seré un mal padre o una mala madre?”.  Y al revés, “¿Por qué no le habré dejado al comedor?”- cuando has decidido ir y venir a mediodía a buscarle al colegio con lo estresante que es ese ratito.

Pero eso sí, si se decide dejarles al comedor hay que tener en cuenta que podemos estar perdiendo tiempo de estar con ellos que, en definitiva, es la intención de todo aquel  que es padre: pasar el mayor tiempo posible con nuestros hijos. 

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Acerca de Silvia

Periodista
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