Como enseñar las normas a los niños

Para enseñar las normas a los niños recuerda: mejor negociar que obligar.

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Obligar o mandar sin dar ningún tipo de explicación, sino de forma autoritaria, por llamarlo de algún modo, creo que no es la solución en ningún caso y en especial a la hora de tratar o educar a los más pequeños de la casa. Y es que, sin duda, el hecho de tener que acatar ciertas normas a la voz de “Porque lo digo yo” no hará sino crear en el pequeño cierta sensación de rebeldía o rechazo hacia esa orden, sobre todo porque quizás ni la comprendan.

Con esto, no quiero decir en absoluto que los padres no deban dejar claro ante sus hijos su posición, enseñar las normas a los niños y obligaciones que deben cumplir y respetándolos ante todo porque SON SUS PADRES, algo que no deben de olvidar. Sin embargo, a veces, esas órdenes pueden ir acompañadas de algún tipo de argumento. Es decir, si les dices a tus hijos que hay que lavarse los dientes todos los días antes de dormir, por ejemplo, explícales la importancia de este gesto para su salud bucodental, ya que así lo comprenderán.

Aunque, también es cierto, que en ocasiones, las explicaciones no valen y los niños siguen sin obedecer más allá de que se les digan los pros de dicho gesto. Será en esta ocasión cuando les expliquéis que en la vida todos debemos cumplir deberes al igual que también tenemos derechos y que esas normas u obligaciones forman parte de su vida.

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De este modo, a lo que me refiero es que a veces los padres caen en el error de ordenar sin más sin pensar en los beneficios que puede traerles negociar. ¿No es más eficaz convencerles de que deben tomar una pieza de fruta tras la comida, además de por sus nutrientes, por el hecho de que si así lo hacen, podrán pasar diez minutos más en el baño jugando?

Sin duda, el resultado será más satisfactorio para ambos, lo que no significa que siempre haya que jugar al chantaje por decirlo de alguna forma. Sin embargo, hay negociaciones en las que, cuando aun los niños son pequeños y no entienden el por qué de comer una manzana y no ese yogurt de chocolate, pueden serviros. Asimismo, no dejaréis en ningún momento de hacerle hincapié en la importancia de comer fruta y no siempre le ofreceréis esa alternativa.

Sin embargo, y mi experiencia lo confirma, los pequeños que crecen en familias con una disciplina más estricta, menos flexible, acaban teniendo a la larga, conforme crecen, comportamientos mucho más rebeldes que aquellos a los que se les explicó el por qué de la orden y poco a poco ellos mismos fueron viendo su sentido.

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De este modo, y como a menudo repito en los post, los padres no deben caer en los límites, es decir, no deben optar por el autoritarismo ni tampoco ser demasiado condescendientes. Los padres tienen que mantener su postura, pero sin dejar de pensar en la importancia de comunicarse con sus hijos y enseñar las normas a los niños y el por qué hay que cumplirlas o simplemente hacerles ver que ellos mismos también tenéis deberes. Si la comunicación es fluida en este sentido, no sentirán miedo a la hora de contaros un problema o no tendrán comportamientos rebeldes como reacción ante esas órdenes o castigos que no acaban de entender.

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Acerca de Maria José

Periodista y Blogger
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