Compras innecesarias para mi bebé

Algunas de las compras innecesarias hacen que me pregunte ¿Por qué compré yo esto?

Somos cinco hermanos y todos tenemos hijos, cada uno con sus experiencias. Algunos, ya casi olvidadas, como mi hermano mayor con dos hijos independizados. Otros, como mis dos hermanos pequeños, con hijos entre 10 meses y 5 años, con la realidad mucho más reciente.

ahorro

Uno de ellos me sugirió el otro día un tema para escribir. Como si del “Un, dos tres, responda otra vez” se tratara, me proponía enumerar aquellas compras innecesarias (muchas veces compulsivas) que hacemos los padres (en especial los primerizos) o que le obligamos a hacer a nuestros familiares y amigos para cubrir las “imperiosas necesidades” de nuestro hijo recién nacido y que luego duermen el sueño de los justos, olvidados en un armario, un cajón o un desván.

El mismo me contó su experiencia negativa con el calientabiberones, ese invento que, antes de que llegue el momento de utilizar biberones, parece lo más lúcido de entre los inventos humanos y que luego comienza a acumular polvo porque microondas y, sobre todo, el baño maría de toda la vida hacen su labor tan ricamente.

Cogido de la mano del calientabiberones yo pondría el esterilizador de biberones y tetinas. comprasDe nuevo un cazo con agua hirviendo es el mejor esterilizador que existe. ¡Y barato a más no poder! Y os aseguro que, con un hijo recién nacido, la economía es fundamental.

Tengo mis dudas si incluir o no en la lista el termómetro para el baño. Nuestro codo es un medidor excepcional y no corremos el riesgo de olvidárnoslo en ningún sitio, siempre lo tenemos disponible.

Otra de las compras innecesarias que hicimos y que posiblemente vaya a alguna casa de venta de productos de segunda mano (aunque está tan nueva como el primer día) es un reductor de cuna. Habíamos leído que el bebé, en cualquier cuna y acostumbrado al acotamiento del vientre materno durante nueve meses, se sentiría perdido si no tenía algo que le contuviera. Además, nos vendieron (y tendrá su razón, no digo que no) que evitaba que el bebé se girase y durmiese boca abajo, extremo que hay que evitar a toda costa. Pues bien, nuestro hijo consideró que con este artículo él no dormía y tan pulcro como salió de su caja, volvió a entrar.

escurridor baño

No quiero decir que todos estos artículos (y muchos otros que seguro que se os ocurrirán a vosotros) no sirvan para nada. Es sólo mi experiencia y cada familia con un hijo es un mundo aparte. Lo siento pero os tendréis que equivocar vosotros mismos.

 

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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