Cuando Comer se Convierte en Pesadilla: Método BLW

Hace un par de meses os hablé de cómo habíamos introducido la fruta y la verdura en la dieta de mi hija y os dije que no había manera de hacerla comer. Bueno, pues dos meses después, hemos avanzado un poco, pero tampoco es para tirar cohetes…

La fruta se la come bastante bien, pero con la verdura aún tenemos problemas. Ya no le doy el pecho, sólo leche de fórmula y sí, es cierto que si le daba de mamar antes de darla de comer sus purés, los aceptaba un poco mejor, pero no os creáis que me funcionó mucho.

metodo blw

Entonces, una prima de mi marido me habló del método BLW (Baby Led Weaning). Es una técnica americana que cada vez tiene más aceptación en nuestro país, pero yo no sé si a mí me convence del todo… Digamos que la he llevado a la práctica relativamente y bastante a mi manera..

El BLW es un método para introducir comida sólida junto a la lactancia en el que el que regula lo que come es el propio bebé. El papel de los padres se reduce a proporcionarles la comida entera a nuestros hijos y son ellos mismos lo que se la administran. Así que comen cuando quieren, de lo que quieren y la cantidad que quieren.

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Dicen que de esta forma los bebés aprenden a comer mejor porque experimentan nuevos sabores, texturas y olores por ellos mismos, a su ritmo, por lo que al no verse obligados a realizar nada por nadie, no pueden generar un sentimiento negativo hacia la comida. Vamos, que nuestros hijos descubrirán por sí mismos el placer de comer.

Hasta aquí, no hay nada con lo que no esté de acuerdo, excepto en lo de darles la comida entera y que sean ellos los que se la administren. No me importa que mi hija manipule la comida, pero sí me da miedo que se pueda atragantar con algún trozo. Y es que en el BLW se ofrece a los bebés la comida en trozos grandes, sin triturar, incluso aunque no tengan dientes. Así que en este punto es en el que yo hecho una adaptación del método, para mí, más fiable.

En realidad yo no practico BLW como tal, si no que lo uso para mis intereses. Yo le sigo dando purés, porque es la manera más fácil para mí de controlar las cantidades que come mi hija. Pero gracias al BLW, he podido descubrir que a mi bebé no le gusta nada de nada la patata. Como ya os he dicho, a mí me da miedo darle trozos grandes, así que me hice con una redecilla antiahogo, y con él le he ido introduciendo algunas frutas y verduras sin miedo a que se atragante. ¿Verdad que es buena idea?

Lo que más le gusta a mi hija es la naranja. ¡Cuando le doy a chupar los gajos los deja exprimiditos! Y lo que menos e gusta es la patata. Ni os imagináis la cara de asco que puso la primera vez que se la dí a probar sola. Aún así, se la sigo echando en sus purés, pero le pongo bastante menos cantidad que antes para que no la note. Lo que nunca le puede faltar es un trocito de zanahoria. Y es que parece que a los bebés les gustan más los sabores dulcecitos, por eso es bueno incluir en su dieta verduras como la zanahoria y la calabaza. Otra cosa os voy a decir. Si alguno de los dos, marido o mujer, sois muy maniáticos de la limpieza, el método BLM no está hecho para vosotros. Porque os podéis hacer una idea de cómo acaban los bebés y todo lo que hay a su alrededor cuándo son ellos mismos los que se autoalimentan y, encima, con las manos.Contadme vosotros. ¿Qué tal comen vuestros hijos? ¿Habéis probado el BLW?

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¿Conocéis alguna otra técnica que os haya funcionado? Estoy abierta a vuestros consejos.

 

 

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Acerca de Cristina

Mamá, Periodista Y Blogger
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