De padre a padre: estoy orgulloso de ser tu hijo

Un padre debe de ser generoso con los deseos y necesidades de los hijos.

abrazo padre

A pesar de que suelo ser bastante positivo, hoy me siento un poco depre.

Ha sido coger en brazos a mi hijo, ver que hacía esfuerzos por estar en cualquier sitio menos conmigo y, al ver a su madre, echarse a llorar y lanzarle los brazos como si fuese la única tabla de salvación en el mar de su desesperación y me ha dado por pensar.

Mal hecho. Porque darle vueltas a ciertos pensamientos no lleva a nada bueno.

Pero el ser humano tiene un punto de masoquismo inevitable y el temor anida en nuestras almas sin remedio muchas veces.

besitos de padre

El caso es que me planteé cómo me sentiría si, después de estar toda la vida esperando a este niño, de adorarle desde que nació, perdiendo horas de sueño más de una noche, cuidándole con la mayor dedicación de la que soy capaz, teniendo paciencia, siendo el mejor padre que sé, me planteé, digo, qué pasaría si, pasado el tiempo, mi hijo, sencillamente, pasara de mí.

Creo que podría soportar que tuviese episodios de amor-odio. Al menos, querría decir que ocupo un rinconcito de su cabeza (para bien o para mal). Pero que me olvidara sería terrible.

Quizás todo esto es producto de mi pasado como hijo y de mi presente como recién estrenado padre.

Como hijo sé firmemente que debía haberle dicho a mi padre con mayor frecuencia cuánto le quería, lo orgulloso que siempre he estado de él por preocuparse de todos nosotros de día y de noche, que recuerdo con una tibia alegría las ocasiones (que fueron muchas) en las que nos reímos juntos, que su luz, sin yo saberlo, me ha acompañado en el camino de mi vida para ser una buena persona.

Lamentablemente, ya no estoy a tiempo de agradecerle todas esas cosas.el amor de un padre

Por otro lado, en mi nuevo papel de padre, empiezo a entender el espacio en tres dimensiones. Antes todo estaba encuadrado en un “tú y yo”, mi mujer y un servidor. Había una sola línea que nos unía y por la que transitábamos felices. Ahora mi conexión (o mi desconexión, según se mire) es otra. A veces siento que ni siquiera un segundo plano podría definir mi situación. No hay plano, sencillamente. Porque cuando se construye el puente entre mi hijo y mi mujer, parece como si yo me fuese río abajo.

Me veo desaparecer cuando mi hijo se entrega a los brazos de otra persona sin dudarlo cuando le cuesta horrores aceptar los míos.

Pero no quiero acabar con un mensaje negativo.

Seguro que todo es producto de un bajón momentáneo. Con un hijo hay que olvidar el orgullo, ser extremadamente generoso y limitarse a ser feliz con su felicidad. Posiblemente, si se siembra bien, sus momentos de felicidad acaben coincidiendo con los tuyos.

De todos modos, no hay depresión que aguante firme frente a la sonrisa sentida de un niño. Y me acaba de regalar una…

Si te ha gustado esta información, compártela a través de tu Red Social Facebook, Twitter… Gracias :-)

avatar

Acerca de Javier

Un Padre con la L
Esta entrada fue publicada en Educación y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.