El día del parto, visto con los ojos de un padre

¡ El día del parto ha llegado!

Escribir sobre experiencias que uno no puede vivir jamás en su vida resulta de una dificultad y un atrevimiento sin medida. Por eso, vayan por delante mis disculpas a todas las madres y futuras madres por los errores que pueda cometer pero voy a osar hablar del día del parto.

proceso partoRecuerdo bien una de nuestras citas con la matrona apenas un mes antes de la salida de cuentas.

Mi mujer tenía intención de aprovechar las opciones de parto humanizado que ofrece el hospital Puerta de Hierro de Majadahonda y tratar de dilatar caminando o con su balón de ejercicios (lo que requería monitorización inalámbrica, no partointerna) e ir acompañada de su música, para sentirse más como en casa; quería evitar la epidural y usar óxido nitroso, sin contraindicaciones como puede tener la epidural (tema da para hablar de esto en otro post, desde luego); tenía claro no permitir rasurados ni enemas (algo que ya se evita en este hospital) ni tampoco oxitocina externa ni episiotomía que no fuera estrictamente necesaria.

Pues, bien, la matrona, conocedora de todos estos deseos de mi mujer y respetuosa al cien por cien con los mismos, le dijo una frase de suma importancia: “Es genial que tengas tu idea de cómo quieres tu parto pero cada uno es distinto y las circunstancias pueden determinar un camino diferente al que has previsto. Si fuera así, NO TE SIENTAS FRUSTRADA, piensa que en todo momento se hará lo que se tenga que hacer, siempre con tu consentimiento.”posit

El día de la llegada de nuestro hijo, a las ocho y media de la mañana, debido a una respuesta poco adecuada del bebé, nos comentaron que sería necesario provocar el parto. Lejos de lo que un novato piensa que significa “provocar”, al menos en lo que a de ágil se supone que es, es un proceso que dura horas. Largas horas, añadiría.

En definitiva, monitorización interna, con lo que la movilidad para dilatar estaba descartada, oxitocina externa, que producía un dolor más continuado que le obligó a mi mujer a solicitar, muy a pesar suyo, la epidural y olvidarse de posturas distintas a las tradicionales.

Y mucho, mucho tiempo soportando dolores de contracciones que yo veía en el monitor en forma de grandes picos pero que notaba en mi mano porque décimas de segundo antes de que llegara cada una mi mujer me la estrujaba con una fuerza inusitada en ella. Fue mi (pequeñísima) contribución al dolor en el parto. Es broma, por supuesto.

cigueña boy

Nuestro hijo nació a las seis menos diez de la tarde y gracias a que los pujos fueron dos, literalmente, y que la flexibilidad de mi mujer ganada a base de ejercicios Kegel y masajes perineales los meses anteriores era considerable, no fue necesaria la episiotomía.nacimiento bebe

A pesar del calvario, la felicidad se dibujaba en el rostro de la recién estrenada madre con su hijo sobre su pecho.

Sobre el lado emotivo del parto y la parte en la que interviene el padre hablaré en otro post.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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