El embarazo: semanas 1 a 6

Un nuevo embarazo ha comenzado.

Hecha un manojo de nervios, te has ido a escondidas al baño. Has sacado el test de embarazo, has añadido las gotas de orina correspondientes y después de una tensa espera de minutos que parecen horas, todo parece indicar que estás embarazada.

primer trimestre

Por fin, tus sueños se han hecho realidad y vais a poder ser padres. Porque, y esto es un detalle que no hay que olvidar, habrá también un padre al que hay que decirle la “buena nueva” (no me apetece pensar en esas ocasiones en que es, más bien, “mala nueva”; aquí estamos para resaltar paternidades deseadas. Entiendo que aportan más al mundo).

Elige bien la forma de decirlo. Es tan importante, tan especial, que bien merece escoger las palabras para que el momento sea único e irrepetible. Piénsalas bien. Elige las tuyas, las vuestras, sólo vosotros sabréis qué os hace especial ilusión para asociarlo a ese instante tan mágico.

A partir de ahí, empieza una carrera de fondo con una meta que estará, aproximadamente, a cuarenta semanas desde el primer día del último periodo normal pero que es una meta móvil porque, si bien siempre nos dicen la fecha de “salida de cuentas”, casi nunca coincide. Es más, muchas veces se retrasa, como si ese “objetivo” nos estuviese toreando y reculase cada vez que nos acercamos, ansiosos perdidos.

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Para esa carrera de fondo, la mujer, futura madre, tendrá que asimilar una serie de cambios sustanciales en su físico y su mente. Todos los cambios durante el embarazo son absolutamente necesarios para la correcta implementación de la nueva vida que llega pero, reconozcámoslo, pero a la Naturaleza le importa un pimiento que la madre, la anfitriona, se deforme físicamente, se desestabilice psicológicamente y sufra, en ocasiones, auténticos calvarios.

Seis primeras semanas del embarazo.

Son significativamente importantes ya que la mujer se pone a tono para estar cien por cien lista para lograr su objetivo de llevar a término su aventura y para ello un batallón de productos químicos (las hormonas) se ponen las pilas para acomodar al futuro huésped.

Por ello, no os extrañe si sentís vómitos y/o mareos (provocados por una de estas hormonas), os notáis más cansadas de lo habitual, con menos ganas de hacer nada pero con muuuuchas más ganas de ir al servicio (por cierto, esto no se debe a que el futuro bebé esté apretando la vejiga sino a la mayor producción de líquidos que lleva a cabo vuestro cuerpo para, entre otras cosas, aumentar el tamaño del útero) pero para hacer pis porque también es posible el estreñimiento. Podréis sufrir de dolores de cabeza, acidez, antojos o desagradables sensaciones ante ciertos alimentos.

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Todo esto es normal estas primeras semanas de embarazo. Aunque también es pasajero, no desesperéis.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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