El embarazo: semanas 33 a 35 de gestación

En esta etapa del embarazo, como si estuviera poniéndose en la posición que adoptan los atletas en la línea de salida de una carrera antes de que el juez dispare el pistoletazo inicial, el bebé suele estar ya cabeza abajo, dispuesto para salir. Tal vez (seguro) con muchas ganas de salir, tantas como los padres por verle.

el embarazo semana 35

Ciertas ecografías hechas en la semana treinta y tres descubren movimientos en los ojos cerrados del bebé, lo que parece indicar que pasan por momentos en los que sueñan ¡incluso antes de nacer!

Sencillamente, maravilloso…

La mamá puede tener mayor riesgo de sufrir ciática y dolores lumbares al final del embarazo. Al fin y a la postre, el peso del niño empieza a ser considerable y llevarlo todo el día a cuestas pasa factura.

el embarazo semana 33-35

Otra consecuencia lógica de esta etapa (y las semanas venideras) es que los órganos de la embarazada se ven desplazados por efecto del crecimiento del útero y esto puede (lo hará) provocar ciertos problemas de respiración, amén de incomodidades varias.

Conviene dormirse de lado, ni boca arriba ni boca abajo, para que el flujo sanguíneo que le llegue a la placenta sea el adecuado.

Mientras, el bebé sigue a lo suyo. Ya se mueve menos por la falta de espacio pero trata de hacerlo y estira las piernas y los brazos que podréis percibir perfectamente contorneándose desde dentro en la piel de la tripa de vuestra mujer. Recuerda un poco a las pelis de ciencia ficción pero es algo único de ver.

bebe durante el embarazola semana 35 de tu embarazo

Acabo de leer que un bebé en la semana treinta y cinco ya ha producido ¡cien billones de neuronas con cien trillones de conexiones! ¡Qué pasada!

Esto significa que podría nacer casi sin ningún riesgo, como si ya hubieran pasado las cuarenta semanas. Está prácticamente formado en su totalidad. Al menos, su “disco duro” anda ya cargado y con ganas de ponerse a prueba con el mundo exterior.

Otra cosa más que curiosa es lo que hace la madre en la semana treinta y cinco: como precaución, le proporciona al bebé una inmunidad temporal ante ciertas enfermedades de la infancia que le protegerán hasta que se le administren las primeras vacunas. ¿No me digáis que no es alucinante la Naturaleza?

 

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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