El gateo: cuando el objeto del deseo no está a mano

El gateo ¡me muevo yo solito!

Desde hace ya un par de meses, nuestro hijo ha aprendido a voltearse pasando de estar boca arriba a estar boca abajo, con la cabeza erguida y las manos apoyadas en el suelo frente a él. Creemos que es su forma de ver el mundo desde una mejor posición.

Y ahora que él mismo se ve con confianza sujetando la cabeza para mirar al frente sin miedo a caer de bruces contra el suelo, está probando otras cosas.

gateo

Aparte de las vueltas completas, pasando de estar boca arriba a boca abajo, ahora también está girando en círculos apoyándose en la tripita, como si tuviese un eje fijo en el ombligo. Por otro lado, va aprendiendo a que, si se agarra con las manos a algo más o memos fijo (en nuestro caso, las barras de la manta de juego) o se puede impulsar con las piernas va avanzando. A golpes, pero avanza.

Es cierto que todos los padres parece que estamos obsesionados con que nuestro hijo eche a andar pero igual que se dice que antes de corres hay que saber andar, antes de andar se deberían quemar las etapas previas. Entre esas etapas previas está el gateo, que no deja de ser un paso más en el descubrimiento que nuestro hijo hará de conceptos como el equilibrio, las distancias, la coordinación…

primeros pasos

Mediante los arrastres, primero, y el gateo, después, el bebé (que habrá empezado a hacer estos movimientos, una vez logre sentarse y sujetarse solo, entre los seis y los diez meses, generalmente) desarrolla aún más su manera de comunicarse con el mundo pero, además:

El gateo favorece nada menos que las siguientes capacidades:

  • Favorece las conexiones futuras de los dos hemisferios cerebralespasitos
  • Favorece la propia percepción de nuestros músculos y su localización
  • Favorece el enfoque y la convergencia visuales (lo que permite ampliar sus horizontes de visión)
  • Favorece la percepción de que el dedo gordo de la mano se opone a los otros, lo que es el primer paso para asir los objetos con seguridad
  • Permite que mida su mundo alrededor
  • Favorecerá la futura lateralización del movimiento. El gateo pone en funcionamiento los dos hemisferios del cerebro y lo prepara para operaciones más complejas, como las laterales, por ejemplo.
  • Favorecerá la correcta escritura en el futuro ya que fomenta la coordinación entre ojo y mano en todo momento.

Por todas estas razones, es muy importante poder fomentar que el bebé gatee. Déjale sus juguetes algo separados, prepara un “espacio” para él (siempre seguro, por favor), coloca algún obstáculo para que lo salve (cojines, almohadas), échate tú también al suelo para que te imite, hazlo divertido, anímale, felicítale cuando consiga su objetivo. Vas a ver cómo aprendes tú también a divertirte con tu hijo a la vez que le enseñas. Y no sólo le estás enseñando a moverse, que esto también se trata de esforzarse y de obtener un permio (el reconocimiento, en este caso) cuando se logra un objetivo.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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