El vómito y la regurgitación en los bebés

Algo que es muy común en los bebés de hasta un año, aproximadamente, es la existencia de regurgitación y el vómito.Consisten en la expulsión de parte de la toma y varias son las causas que lo producen.el vómito en los bebés

Por lo general, se da cuando la alimentación es más líquida ya que la membrana que cierra el estómago del niño todavía no tiene la consistencia suficiente como para cerrarse del todo y deja escapar parte de lo tomado que, en caso de ser más sólido, encontraría mayor dificultad para salir.

Otra posible causa es un movimiento excesivo después de la toma. Muchos padres inexpertos, entre los que me incluyo, cedemos a la tentación de jugar con nuestros pequeños después de comer porque ¡están tan contentos y tan plácidos! Lo malo es que el movimiento unido a ese mal cierre del estómago es una combinación peligrosa.

el vómito de los bebés

Normalmente, la cantidad que se regurgita es pequeña y no tiene por qué ser un problema. Todos los niños, incluso los sanos, regurgitan. Aunque si se produce de manera muy continuada, teniendo en cuenta que además del alimento que se expulsa, pasan a la boca los ácidos del estómago, se puede producir irritación del esófago y afecciones relacionadas que pudieran conducir a alguna consulta al pediatra.

De cualquier forma, tratando de ser cuidadoso con la post-toma, sin movimientos bruscos, asegurándose de que no traga mucho aire al comer (muchos niños, por tener mucho hambre antes de las tomas, van con un ansia que les hace tragar más aire) y que expulsa los gases convenientemente.

El vómito se diferencia de la regurgitación, en primer lugar, en la cantidad de lo expulsado.El vómito supone mayor cantidad.

el vomito en los bebés

Nuestro niño suele expulsar vomito justo después de comer pero también se ve que arrastra mucho moco. Como los bebés no saben echar los mocos es su estómago el que lo hace porque se los tragan. Cuando se acumula mucha cantidad de moco en el estómago no es extraño que después de comer, al verse “rebosado”, su estómago provoque una arcada que expulse comida pero también la cantidad de mucosidad que le está molestando.

Tanto las regurgitaciones como los vómitos, si son continuados, pueden producir que el bebé no gane el peso que se supondría y, en algunos casos, debido a las irritaciones del esófago y cierto sangrado, anemia. En la mayoría de los casos, como es lógico, producirán una incomodidad en el niño que le hará llorar más de la cuenta.

Se recomienda una visita al pediatra para comprobar si es una enfermedad del sistema digestivo y buscar su solución.

 

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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