Como enseñar los diferentes colores a un pequeñín

Pasado mañana cumple mi hijo dieciocho meses (¡¡¡año y medio ya, cómo pasa el tiempo!!!) y creo que ya es un buen momento de ir pensando como enseñar los diferentes colores. como enseñar los colores

Nos hemos dado cuenta que, aunque lo ha hecho siempre, es más marcado desde que tiene un año, más o menos, que le llaman más la atención los objetos con colores más vivos e intensos, más que los claros o con colores, digamos, anodinos.

Es cierto que con el año los niños ya conocen la existencia de distintos colores pero no es capaz de decir (ni siquiera señalar) cuál es cuál. NO los distinguen, en definitiva.

como enseñar los colores

Más adelante, a medida que se vaya familiarizando con algo tan abstracto como los colores, será capaz de distinguirlos y diferenciar unos colores de otros.

Por último, podrá señalar dos objetos distintos con los mismos colores, es decir, identificará objetos con un elemento común, el mismo color.

Por supuesto, en el aprendizaje que nuestros hijos llevarán a cabo relacionado con los colores (extensible a todos los aspectos del aprendizaje, la verdad), los padres tenemos mucho que decir y, sobre todo, mucho que hacer.

No hay que olvidar que para ellos somos los referentes y asimilarán de una forma más profunda cualquier cosa que le enseñemos, siempre que se haga con el respeto, el cariño y la atención debidos, lógicamente.

Lo que yo desconocía es que existe también una pauta para efectuar un correcto tutelaje en el aprendizaje de los colores.

Conviene comenzar por como enseñar con los colores primarios (azul, rojo y amarillo). Como en casi todo lo que se le enseña a un niño, es importante ir paso a paso, despacio, sin apelotonar conceptos.

Interesa presentar los colores de uno en uno y si se empieza por el rojo, mejor. Es un color muy llamativo y atraerá su atención, que es de lo que se trata para incentivar su curiosidad (la base de cualquier aprendizaje).

como enseñar a distinguir colores

Al enseñarle un color es bueno ilustrarlo con un objeto de ese color pero también con objetos que no sean de ese color para dejarle claro qué no es rojo, por ejemplo.

Después de los colores primarios vendrán los tonos (claro, oscuro) y los secundarios (mezclas de los primarios: verde, naranja…)

Y, muy importante (y muy sencillo a la vez), acostumbrémonos a calificar con su color los objetos que le nombramos. Así, al decir de qué color son una y otra vez, logrará asimilar el color con el objeto de ese determinado color.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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