Exceso de juguetes. O el síndrome del niño hiperregalado

Exceso de juguetes en niños

Probablemente mi hija, de dos años, tiene ya más juguetes que yo en toda mi infancia. Y, posiblemente, a tu hijo le ocurra lo mismo. ¿O no? ¿A que he dado en el clavo? ;)

Es difícil resistirse a comprar un juguete a un niño, sobre todo ahora, que se aproximan las Navidades. Si nuestras circunstancias económicas lo permiten hoy, ¿por qué no hacerlo? ¿Y si mañana no podemos? ¿Y si mi hijo de 2 años no es feliz porque no tiene una cocinita y no puede desarrollar su pensamiento simbólico (porque esto es lo que deduzco de todas las cajas de juguetes que veo últimamente, y se me encoge el corazón cuando pienso que mi pequeña no va a tener esa capacidad a su máxima potencia, capacidad que tenemos todos los seres humanos por el hecho de ser humanos. ¡De locos!)?

Pero, aceptémoslo, el niño será feliz mientras lo abre; mientras, con ayuda de sus manos, rompe ese papel de colores y descubre lo que hay en su interior. A los 10 minutos habrá pasado a otro paquete. Y mañana yacerán ambos regalos en una estantería, a la que, probablemente no se acerque hasta pasado un tiempo.

La felicidad de un niño no es directamente proporcional al número de juguetes que tiene

Un niño no necesita muchos juguetes para ser feliz. De hecho, quizá no necesite ninguno. Puede que le baste con disponer de ciertos objetos que le permitan desarrollar sus sentidos. Un niño es feliz jugando y conversando con sus padres, siguiéndoles para ver qué hacen, realizando con ellos las tareas (sí, hasta eso se convierte en lo más divertido, si se hace en familia), paseando, montando en bici…

Un exceso de juguetes acaba provocando aburrimiento y poniendo límites a la fantasía. Porque, además, el niño pierde la capacidad de valorar lo que tiene. ¿Para qué, si mañana me comprarán otra cosa?

¿Por qué les compramos tantos juguetes?

¿No será que estamos tratando de disculparnos por el poco tiempo que pasamos con ellos? ¿No es una forma de no sentirnos tan culpables por nuestros horarios de trabajo, las responsabilidades, las preocupaciones, de las que les hacemos partícipes?

Al final he de dar la razón a mi madre (y no siempre me gusta hacerlo), cuando dice eso de:

No es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita.

Así, con esta reflexión, termino hoy. ¡Hasta la próxima! :)

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Diario de una mami

 

 

 

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