Fiebre y Apiretal, dos palabras que van unidas

De la fiebre y apiretal  ya me habían hablado mis amigos, pero cuándo le tocó a nuestro hijo tan sólo poensé: “Mi niño está ardiendo”.

Aunque todos te dicen que en el momento en que empiece la guardería empezará a coger virus, tú no te lo acabas de creer. Piensas que seguro que tu hijo es más fuerte que los demás, más resistente. Cosa de los genes, ya se sabe. Si su padre no se enferma nunca, ¿cómo no va resistir el hijo a unos bichillos de nada?

newborn fever

Pues no, no resiste. Ninguno resiste. Hay que darles unos días, eso sí. Pero pasado ese tiempo prudencial, todos acaban cayendo.

Los mocos, las toses, los estornudos no se llevan mal. Y eso que hay que hacer de tripas corazón cuando estás dale que te pego enchufándole el suero fisiológico por las narices para que la gravedad haga el resto y salgan todos los mocos y tengas que mantenerte inalterado ante los más que seguros gritos, lloros y protestas de tu hijo.

Lo que tiene que hacer un padre…

banhar o bebê

Pero nada es comparable con la primera vez que tiene fiebre. Hay que recordar que se considera que un bebé tiene fiebre a partir de 38º, lo que para un adulto significaría llevar ya un par de días de baja, hay que ver…

Antes de ese límite, notas que tu hijo comienza a estar más caliente en todo el cuerpo, suele estar algo menos activo y empieza a estar más mimoso que nunca.

Pero es que cuando se supera esa barrera de fiebre, el niño parece un ascua,
enteramente. E impresiona, vaya que si impresiona.newborn fever love

Sé que en esos momentos sería fácil perder los nervios pero hay que intentar mantener la calma. Evidentemente, lo más aconsejable es ir al pediatra pero sabiendo que es un proceso que se pasará.

Y se pasará porque se le pueden frotar suavemente gasas húmedas por la frente, la cara, los brazos, se le puede bañar (la temperatura del agua a unos dos grados menos de los que tenga el bebé), todo con tal de bajarle la temperatura. Pero se pasará la fiebre, sobre todo, porque contamos con un aliado que nunca falla en estas ocasiones, el “Apiretal”. En realidad, es paracetamol para niños pero funciona como si fuese mágico. En pocos minutos, la fiebre nos da una tregua.

Nosotros acabamos de vivir este trago (porque es un trago) y cuando, pasados tres días, nuestro niño ya no parece una llamita viviente, hemos respirado.

En fin, tenía que pasarlo, ¿no? Y también sirve la experiencia para que los padres novatos nos vayamos curtiendo en estas batallas.

Y, por cierto, si tu hijo te pide brazos, ahora más que nunca deberías complacerle. Date ese placer.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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