Herencia genética: este niño es clavadito a su madre

La herencia genética, en busca del parecido familiar.

herencia

No somos especiales, no. Desde el mismo día del parto, nosotros y nuestros familiares andábamos buscando parecidos físicos entre nuestro bebé y nosotros. Lo hace todo el mundo, es el deporte nacional en la planta de neonatos de cualquier hospital.

parecido a mama

Yo soy muy malo para buscar semejanzas pero tengo que reconocer que coincidía con los médicos que nos decían que el hoyuelo de su barbilla lo había sacado de mí. Aunque parece que sólo llevaba esa “marca” de entre las mías porque, por el resto, era clavadito a su madre (fotos de mi mujer de pequeña no hicieron más que confirmar que eran como dos gotas de agua).

¿Cómo se manifiesta la genética?

Pero no todo es tan fácil. La cosa funciona así. Para cada característica, cada persona lleva un par de genes, uno dominante, que se mostrará con mayor probabilidad, y otro recesivo, que está, pero oculto y esos dos genes saldrán de la combinación de los pares de genes de los progenitores. Así, si el padre tiene los ojos oscuros (los tonos oscuros son dominantes sobre los claros) y la madre los tiene claros, el hijo podría tener los ojos claros perfectamente si el padre tiene como gen recesivo “ojos claros” (de algún antepasado suyo) y en la combinación producida en el niño se hubieran juntado el recesivo del padre con el dominante de la madre.

Además, los expertos en genética dicen que las características físicas (como el color de los ojos o del pelo) no son sólo producto del “cruce” de dos genes sino de la combinación de multitud de factores. De hecho, todo el mundo asume como normal una persona morena con los ojos oscuros y otro rubio con los ojos claros porque son características genéticas “afines” cuya determinación va ligada, generalmente.

Sin embargo, la genética no lo responde todo. No se sabe si las aptitudes deportivas, intelectuales o de otros ámbitos físicos o mentales, así como ciertas enfermedades o tendencias a enfermar, se explican al cien por cien por la genética. De hecho, hasta en las características físicas que podrían creerse más claras, el ambiente parece tener un papel de singular relevancia.

genetica

Por supuesto, en comportamientos, gestos, actitudes y cualquier otro extremo modificable de la personalidad del niño el entorno es fundamental. Y el entorno no se limita exclusivamente a los padres, aunque sea el ambiente más frecuentado por el pequeño. Una correcta orientación, un ambiente positivo de motivación, apertura de mente, predisposición para fomentar el aprendizaje y un día a día en que los ejemplos dados por los mayores sean dignos de imitar podrían tener más peso en un sinfín de aspectos del niño que los genéticos.

Ya lo decía Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mis circunstancias”.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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