Intolerancia al sulfito. Intolerancia alimentaria

¿No os da la sensación de que cada vez hay más niños y niñas con alergias e intolerancias alimentarias? A mí sí.

El caso es que hay casos de intolerancias alimentarias que no se pueden curar, es decir, que tienes que lidiar con ellas durante toda la vida, lo que te obliga a mirar todas y cada una de las etiquetas de los productos que tú o tus peques vayáis a consumir.

Síntomas de intolerancia alimentaria al Sulfito

En el caso de la intolerancia al sulfito, unos conservantes que se utilizan como aditivos alimentarios y que aparecen en las etiquetas con la nomenclatura de E220 a E228, pueden aparecer síntomas graves como reacciones inflamatorias, estornudos, secreación nasal, prurito, erupción, dolor adbominal o asma.

El reglamento 1169/2011, cuya adaptación obligatoria para la industria alimentaria finalizo en 2014, obliga a etiquetar los alimentos por su nombre, sobretodo en los casos de los principales alérgenos como el huevo, la leche, el gluten, etc. con el objetivo de proteger al la persona que sea alérgica, celíaco o que tenga algún tipo de intolerancia alimentaria.

También en restaurantes o bares están obligados a comunicarte si el alimento que quieres consumir contiene alguno de los 14 alérgenos que están recogidos como principales en el reglamento anteriormente citado.

La finalidad de los sulfitos es prevenir la oxidación de aceites y grasas, mantener el color original de los alimentos, alargar su fecha de caducidad, prevenir la proliferación de bacterias, mohos y levaduras o blanquear almidones de alimentos.

Además de en algunos alimentos, los sulfitos pueden encontrarse en algunos medicamentos, cereales, galletas, embutidos, salsas, zumos y alimentos con almidón como las patatas o el arroz. (También el vino puede contener sulfitos, aunque sea un producto no específico infantil).

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La única solución es la prevención de esos alimentos a través de la dieta. ¿Pues vaya rollo, no?

 

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Acerca de Carmen

Mamá, Blogera, Redactora
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