La virtud de la inocencia de los niños y niñas

¿En qué momento exactamente dejamos de pensar como niños y nos contaminamos los adultos?

Es sorprendente cómo algunos niños y niñas desde su inmadurez y su inocencia hablan y se expresan mucho mejor que bastantes adultos. Hablan desde su interior, todavía no corrupto ni contaminado por opiniones varias, costumbres o formas de hablar que a veces no les hacen ningún bien escuchar.

En el caso de compartir aula con niños o niñas extranjeros o con distinta nacionalidad o raza, muchas veces son los padres/madres los que encuentran incovenientes.

Juzgar a un niño o niña por su apellido extranjero o su origen, es feo, además de injusto.

El nivel del aula estará reñido por el interés que ponga el profesor o profesora en crear motivación en los alumnos y alumnas, y no por el país donde han nacido los padres o madres de algunos de esos niños/as.

Es curioso como a la vez que apostamos por la escuela pública, muchas veces encontramos contradicciones en relación a los padres y madres que deciden escolarizar a sus hijos e hijas en escuelas en las que no sólo hay niños y niñas de una misma raza o nacionalidad.

Hay riqueza en aprender nuevas culturas y formas de pensar y vivir.

¿No viajamos para conocer nuevos países y culturas? ¿Porqué somos a veces tan reacios a que nuestros hijos e hijas compartan esa riqueza en el aula?

Siempre que prime el respeto, no veo el problema de relacionarnos con personas, igual que nosotros. De la misma forma en que nosotros sembremos el respeto en relación a las personas con nacionalidad distinta a la nuestra, nuestros hijos e hijas recogerán sus frutos en forma de riqueza o adversión.

Me ha parecido muy adecuada a esta entrada la imagen que os adjunto en la que el padre le pregunta a su hijo si en su clase hay o no hay niños extranjeros.

solo niños

 

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Acerca de Carmen

Mamá, Blogera, Redactora
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