La ansiada imagen llegó : ¡¡¡Anduvo sin ayuda, por fin!!!

La ansiada imagen en la que me imaginaba a mí mismo, esperando en cuclillas a mi hijo mientras él se dirigía a mi encuentro, con los brazos abiertos (mitad para mantener el equilibrio, mitad fruto de la emoción), una enorme sonrisa en la cara y los pasos zigzagueantes, se produje por fin ayer.

la ansiada imagen de ver andar al bebé

Hemos tenido que esperar trece meses y cuatro días, exactamente (sirva este registro como “documento histórico” para mi propio hijo, cuando sea mayor y quiera revisar su pasado no recordado) para verle dar no uno ni dos pasos sino cinco, seis, siete, con la firmeza del que lo hubiera hecho toda la vida.

Lo cierto es que me sorprendió cómo, desde el momento en que mi mujer, que le estaba “protegiendo” con sus brazos pero sin agarrarle, le dejó totalmente libre, se lanzara a dar un paso tras otro y que su velocidad fuera incrementándose sin dar la sensación de que se iba a estampar contra una pared, además (que no deja de ser importante). De hecho, la dije a mi mujer que era increíble cómo, de un día para otro, había pasado de andar apoyado en todo lo que le quedaba a mano a caminar sin apoyo ninguno.

Tengo que reconocer que ha sido uno de los días más emocionantes de mi vida, desde luego, desde el nacimiento de nuestro niño.

la ansiada imagen de ver andar al bebé

Así se lo dije, aunque no me entendiera. No obstante, igual sí me entendía, su gigantesca sonrisa podía ser un signo de que se alegraba tanto como yo de la llegada de la ansiada imagen.

El caso es que sigue quemando etapas (¡¡¡madre mía, qué rápido crece!!! Os aconsejo que absorbáis cada segundo del desarrollo de vuestros hijos porque pasan volando). De estar sentado en el suelo pasó a arrastrarse, cual comando. Después se atrevió a gatear y aprendió a ir coordinando poco a poco manos y piernas. Más tarde, cuando veía que podía moverse y llegar a lugares donde agarrarse, “hacía brazos” y se conseguía poner de pie. Después vinieron los movimientos agarrándose a cualquier asidero cercano que iba teniendo (como las ardillas que recorrían España de rama en rama). Ahora, ya anda sin ayuda, sin apoyo.

la ansiada imagen

Pero necesita estar en posición erguida para empezar a andar sólo. Quiero decir que le falta la siguiente etapa, ponerse de pie desde la posición de sentado, sin necesidad de agarrarse a ningún sitio, y ponerse a andar.

En ese momento, tendremos que echarnos a temblar más aún que ahora porque, ¡¡¡el peligro ya está aquí!!!

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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