La etapa del no de mi hijo a partir de los 2 años

Ya comenté hace algunos posts que (para desgracia nuestra…) la primera palabra que supo decir mi hijo fue un “no” rotundo. Bueno, un “no” castizo, diría yo, más bien un “ná” pero que se entendía perfectamente y es que dicen que la etapa del no se da entre los dos años y los dos años y medio.

la etapa del no

Supongo que, como todo, se habrá puesto ese límite temporal por pura estadística y que cada niño es un caso concreto. Unos quemarán etapas antes y otros después. El mío no ha llegado al año y medio y estoy convencido de que ya ha entrado en esa fase de su vida.

Sigue sin saber pronunciar el “no” correctamente (todas sus palabras se manejan con la “a” como única vocal) pero el gesto de mover la cabeza de un lado a otro cuando no quiere hacer algo o que le hagamos algo nos demuestra bien a las claras que el concepto de negación lo ha interiorizado a la perfección.

Esta etapa plantea un problema para los padres. Por un lado, queremos que nos obedezca y que siga unas pautas (hay que distinguir entre las cosas que debe obedecer sí o sí, como las normas de la casa, por ejemplo, vestirse, comer, lavarse… y otras “órdenes” que si no las obedece no pasa nada como, por ejemplo, que no recoja un juguete en el momento que se le dice) y por otro lado hay que tener en cuenta que esta etapa es muy importante para los niños.

la etapa del no en los niños

Es la etapa en la que los niños se empiezan a mostrar independientes, quieren hacer las cosas solos y, sobre todo, las quieren hacer en el preciso momento en el que ellos quieren, ni antes ni después.

Sin duda, hay que tener mucha mano izquierda porque tratar de obligarles a que nos obedezcan a toda costa puede ir en contra del desarrollo de su personalidad y, sin embargo, si somos muy laxos en todo puede adquirir la convicción de que cualquier cosa que él desee y cuando la pida le será concedida. Y ni una cosa ni la otra.

la etapa del no en el niño

Es difícil, lo sé, pero hay que jugar con él, hacerle sentir curiosidad, que lo que le pidamos no lo vea como una orden sino como un divertido juego o un reto, cuya consecución tendrá una consecuencia positiva para él.

Así lograremos que nos obedezca y que él se crea que domina la situación, lo que no frenará su desarrollo, tan importante en la etapa del no.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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