La guarde: primer día tras las vacaciones de verano

Para un bebé de casi dieciséis meses, con la costumbre ya adquirida de ir a la guarde la mayoría de sus meses de vida, unas vacaciones de verano de un mes completo le tienen que alterar. A la fuerza.

la guarde para los peques

Y ha dormido en los momentos que ha querido, ha andado de aquí para allá a deshoras, en definitiva, ha disfrutado de sus vacaciones al máximo, en su más amplio significado.Sin embargo, pensábamos en las pobres profesoras de la guardería que se han venido esforzando todo el año para que comieran ordenadamente, a sus horas, durmieran solitos en sus cunas, en el momento que les tocaba y durante el tiempo estipulado… y, desgraciadamente, me temo que todo eso se ha ido al garete.

bebé en la guarde

Por tanto, el esfuerzo que seguro que van atener que llevar a cabo en la guardería estos primeros días va a ser especial y no sé si llegaran a acordarse seriamente de alguno de nosotros por haber tirado por tierra (más o menos) su trabajo de todo el año.

Yo he notado nada más llegara a la guarde que no iba a ser un día como otro de los recientes.

la guarde primer día

Para empezar, le ha recogido en la guardería la chica con la que yo creo que tiene menos afinidad. Pero es que, independientemente de eso, me echaba los brazos con carita de echarse a llora cuando ella le ha cogido en brazos. ¿Y eso que le prometía poner música, que le encanta, y darle el desayuno, con lo que le gusta comer!Pues ahí le he dejado, sin querer mirar mucho si se echaba a llorar o no.

Posteriormente, nos han contado que, primero, el desayuno apenas lo ha tocado y, segundo, sobre las once de la mañana, hora en la que normalmente está jugando con las cosas de la clase y con otros niños, se ha puesto a llorar. Tal vez ha sido la desubicación, el cansancio o que también le afectan los cambios. Si nos afectan a nosotros que somos adultos, cuanto más aun bebé tan pequeñito…

Supongo que habrá que tener paciencia pero por la tarde en casa, llegada cierta hora, ya se ha puesto también muy mimoso y lloroso. Los ritmos se le tienen que adaptar a la vuelta al cole, qué le vamos a hacer. Y quizás los nuestros también…

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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