La mamitis o el apego que tienen algunos bebés

Seguro que cuando pasen unos meses nos reiremos de la mamitis que tiene nuestro bebé. Incluso cuando pasen unos años y podamos compartirlo con nuestro hijo, también él participará de las risas. la mamitis de los bebés Pero ahora, con casi diez meses y medio (aunque ya lo venimos “sufriendo” desde algo más de un mes), nuestro bebé tienen momentos (afortunadamente son algunos momentos y no es de manera constante a lo largo del día. ¡si no, no sé qué sería de nosotros, especialmente de mi mujer!) en los que su madre es la única persona del mundo, del universo, con la que quiere estar.

Es más, nosotros bromeamos con los “segundos” que a veces me concede cuando, estando en brazos de su madre, accede, Dios sabe por qué, a cambiarse a los míos. Pero tan pronto le estoy cogiendo, ya se está girando y ofreciéndole los brazos a su madre como diciendo: ¡Venga, vale, ya he estado contigo quince segundos, ahora pásame con la que me interesa!

la mamitis en los pequeños

Lo que me da lástima es ver cómo no es sólo el niño el que sufre (¡no veáis las llantinas que se pilla cuando se despierta por las noches y voy yo a calmarle! Cuando ve que no es su madre, se estira retorciendo la cabeza para mirar la puerta, esperando desconsolado que aparezca…) sino que la madre va por el mismo camino o, si me apuras, más espinoso.

Yo no me lo tomo a mal porque esta mamitis sé que es una fase y, además, es demasiado pequeño para sentir empatía por el otro. No es consciente de que otras personas pueden sufrir por algo que él haga o deje de hacer

La mamitis desaparece con los dos o tres años

 

Dicen los expertos que lo mejor que se puede hacer es ir aumentando poco a poco la presencia de otras personas distintas de su madre (el padre, principalmente) en el día a día del pequeño, que vea que no le agobias pero que puede contar contigo. En definitiva, es una cuestión de confianza mutua y en eso el bebé tiene más recorrido que tú.

Por lo general, cuando se empiezan a relacionar de manera consciente con otros niños, en torno a los dos o tres años, la mamitis (o “Apego”, que es como se llama “científicamente”) debe haber desaparecido.

Como he dicho, tampoco hay que preocuparse demasiado por la mamitis porque es una fase más. Además, una preocupación excesiva de los padres y una sobreprotección como consecuencia de esa preocupación es altamente contraproducente.
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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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