La memoria de los niños, qué retienen y cuándo la pierden

Según un estudio, la memoria de los primeros años de los niños se empieza a desvanecer más rápidamente a partir de que cumplen los ocho. Antes, son capaces de recordar más cosas de su más “tierna infancia”.

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La familia de mi mujer es de Zamora y solemos ir allí con frecuencia. Mis suegros, como muchas personas de su generación (mis padres estaban en la misma situación) viven en una casa en verano y en otra en los meses más desapacibles. El caso es que, por diversos motivos, con nuestro crío, desde que nació en mayo del año pasado, hemos pasado más días en la “residencia de verano” que en la de invierno. Pero ha sido en esta última en la que el crío encontró un entretenimiento especial, un interruptor que lograba arrancar de su marco (ya veis, un niño en su máxima expresión de brutalidad…).

La última vez que hemos estado, nuestro hijo (hoy hace once meses) ha ido directo al interruptor pero como lo había cambiado mi suegro por otro que no se salía, ha jugado unos minutos con él y al no lograr moverlo, ha perdido interés.

la memoria en los niños

Cuento esto por dos razones. La primera es para destacar que, a pesar de las contadas veces que hemos estado en la casa de Zamora con él (apenas dos antes de esta última), nuestro hijo RECORDABA PERFECTAMENTE el interruptor que él podía sacar de su sitio ya que iba sin dilación ninguna a por él. Y, segundo, que cuando ha dejado de poder sacarlo, ha perdido el interés por él y, por tanto, se le olvidará con mayor facilidad.

De todos modos, hay que partir de la base que la capacidad de recuerdo de los niños pequeños nunca puede ser comparable a la de los adultos no sólo porque no tienen totalmente desarrollado el entamado cerebral necesario para retener hechos concretos sino porque también desconocen por el momento los encuadres físico-temporales, es decir, no son capaces de verse a sí mismo como individuos en un determinado instante en un sitio concreto.

Eso sí, un ambiente donde el afecto prime favorece la retención y la memoria.

Y no sólo retendrán cosas buenas. ¿Cuántas veces hemos visto retirar la cara a un niño cuando le das por segunda vez algo que ya sabe que es desagradable?

la memoria en los peques

También dicen los expertos que la memoria se fija más cuando hay uso de palabras y no tanto de imágenes. Pero también coinciden en que acompañar a nuestros hijos en sus aprendizaje con altas dosis de cariño, amor y afecto hace que estos sentimientos nunca se olviden. Y visto esto, ¿a quién le importa que se olviden de un triciclo que le hemos regalado hace unos meses?

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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