La memoria en los mas pequeños, muestras de ella.

La memoria de los niños es una de las cosas que más gracia nos hace a los padres.

Si no lo creéis probad a hacer un experimento. En cualquier reunión familiar en la que haya algún niño pequeño (cuanto más pequeño, mejor, porque el logro es mayor aún), contad el tiempo que tarda algún adulto (especialmente los padres pero seguro que algún/a abuelo/a se arranca para captar protagonismo) en decir algo como “¿Cómo hace el perrito?” para que emita un sonido ininteligible que inmediatamente “todos” identificamos como un ladrido. O “¿cómo es de alta la jirafa?” para que el niño eleve el bracito todo lo que puede.

Contad también las “habilidades” que se le hacen hacer a los nenes en estas reuniones.

la memoria en los niños

Os contesto yo: tiempo empleado en solicitar el despliegue de habilidades, tendente a cero segundos; cantidad de habilidades solicitadas, un número no inferior a cinco y creciente reunión tras reunión.

Nosotros no somos un caso aparte, solemos someter a nuestro hijo, también, al suplicio de mostrar, como si fuese un artista de circo, lo que ha aprendido a hacer.

Pero, aunque lo hacemos especialmente por satisfacción personal (todos los padres estamos más que orgullosos de los logros de nuestros hijos), no deja de tener su valor como constatación de que el niño sigue quemando etapas.

Antes, para nuestro hijo de dieciséis meses, ver en la tele los famosos Cantajuegos suponía únicamente mirar, con los ojos como platos, eso sí, pero sin interactuar.

la memoria de los niños

Ahora no sólo mueve a veces las manos siguiendo el ritmo sino que aplaude cuando toca y las veces que toca y si existe algún tipo de coreografía, no sé, llevándose las manos a la cabeza o cualquier otra cosa, se le puede ver intentándolo. A su manera pero intentándolo.

Y lo más curioso es que muchas veces se adelanta y hace el gesto unos milisegundos antes de que salga en la tele lo que indica a todas luces que va haciendo ejercicio de la memoria, que las cosas que lleva observando tanto tiempo se le quedan, las asimila y las reproduce.

En nuestra vida cotidiana (no digo que ver la tele no lo sea; me refiero a otras “labores” domésticas), él ya nos va “guiando” con su dedito cuando, por ejemplo, después de cenar sólido toca el bibe y él nos indica dónde está (por si nos hemos olvidado).

la memoria de los mas pequeños

Aunque siempre es buen momento, sabiendo que memoriza, estos ratos valen para que le introduzcamos pautas (cepillarse los dientes, por ejemplo, usar bien la cuchara o soplar la comida que está caliente, como también hace ya…)

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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