La placenta, el órgano compartido de vida efímera

Aunque todos nos quedamos satisfechos cuando sale al mundo nuestro crío, el parto no ha terminado, no lo hace hasta que sale también la placenta.

La placenta es un órgano de vida efímera, tanto como la duración del propio embarazo.

la placenta

Posiblemente, el único concepto que tenemos (al menos los neófitos) de la placenta es que contiene las famosas “aguas” que se “rompen” antes del parto (y que pueden ser signo del inicio del proceso de dilatación y parto) pero, por lo menos los hombres que tan poco sabemos de estas cosas, quizás nos imaginábamos que, simplemente, desparecía del mapa una vez producido el “alumbramiento”.

Bueno, pues hay unas últimas contracciones que expulsarán la placenta después de haber salido el bebé. Una vez reconocida mi ignorancia sobre este tema, debo reflejar mi asombro sobre lo que he descubierto sobre ella.

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Sabía, aunque sin mucha profundidad, que era la fuente de alimentación y aportación de oxígeno de la madre al bebé durante el embarazo. Como también parece lógico, el anhídrido carbónico y la urea eliminados por el bebé pasan necesariamente a la placenta por lo que sirve no sólo de fuente de alimentación sino como “cubo de la basura” del niño. Los desechos se eliminan finalmente a través de los riñones de la madre. Pero, ¿cómo es posible que elementos de la placenta pasen a la madre?

Pues, sencillo, emocionante e impresionante a una vez. Aunque la placenta comienza a formarse a partir de células fetales, está estrechamente vinculada al útero materno, a través de conductos sanguíneos, por lo que existe una conexión directa con el flujo sanguíneo de la madre.

la placenta , órgano indispensable en el embarazoDe este modo, todo lo que produce el bebé, como hemos dicho, dióxido de carbono y urea, pasan a la madre. Pero no sólo eso. Como si se tratara de una muestra de gratitud por parte del bebé a la madre que le está dando la vida desde el primer día, el niño transfiere a la madre células madre fetales que, al ser tan rematadamente nuevas, proporcionan a la madre un rejuvenecimiento real de sus propias células.

¿Cómo, si no fuera así, podríamos ver tan guapas, con la piel tan tersa y suave, a las embarazadas?

Aparte de esta maravilla que el bebé cede a la madre, la placenta genera una serie de hormonas que son fundamentales para el correcto desarrollo del embarazo, en particular la gonadotropina coriónica, que asegura que el embarazo siga adelante y es la que se mide en los tests del embarazo.

La placenta no es de la madre ni del hijo sino de ambos, por igual, un órgano compartido.

 

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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