La primera palabra de nuestro hijo

Y la primera palabra es…

Todo padre está esperando presenciar la primera palabra de su hijo. Y más si es el primer hijo. Supongo que si se tiene más de uno y ya se ha vivido la experiencia, gustará volver a vivirla pero no puede ser lo mismo.

la primera palabra

No puede ser igual la sorpresa, la ilusión, la alegría, las ganas de que lo repita una y otra vez, las ganas de grabarle, de contárselo a todo el mundo, de decir que tu hijo ya ha empezado a hablar (en un alarde de exageración propio de la condición de primerizo, claro está).

Porque ya vengo diciendo desde hace meses que las típicas “palabras” de “mamá” y “papá” ya las decía aunque dudamos que las use (salvo excepciones) en el momento en que debe usarlas.

Pero teníamos ganas de que construyera (imitara, más bien) una palabra en la que juntara sílabas distintas, sonidos diferentes, que supusiera una combinación lingüística (y, por tanto cerebral) algo más elaborada que la simple repetición de una sílaba dos veces.

Y el día ha llegado.

Además, hemos tenido la suerte de presenciarlo. Suponemos (queremos pensarlo así) que no lo ha dicho antes en la guardería. No sé si preguntarlo, la verdad, a ver si nos van a quitar la ilusión de ser los primeros testigos.

 la primera palabra El caso es que ayer, con dieciséis meses y cinco días exactamente, nuestro hijo a hecho el esfuerzo necesario para pedirnos algo que suele necesitar mucho con estos calores: ¡¡¡ha dicho AGUA!!!

Bueno, hemos entendido AGUA aunque en realidad lo que ha pronunciado ha sido más bien “ABUA”.

No nos importa eses cambio de consonante, la verdad. Está claro que es un fallito que corregirá en breve y también está claro que se quería referir al líquido elemento.

Y él sabe que nos hace ilusión porque ahora, cuando le pedimos que nombre lo que tiene en el biberón, lo hace y nos sonríe para reforzar aún más nuestro orgullo.

la primera palabra

Ahora pienso que es posible que haga lo que hizo el día que se dio sus primeros tres pasos seguidos para después caerse, que se lanzó a andar con una destreza asombrosa desde el día siguiente y no ha parado desde entonces.

Nos espera, seguro, el comienzo de una verborrea sin límites. Quizás nos arrepintamos de habernos alegrado tanto de que ya empiece a hablar…

 
Si te ha gustado esta información, compártela a través de tu Red Social Facebook, Twitter…

avatar

Acerca de Javier

Un Padre con la L
Esta entrada fue publicada en Bebés y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.