La risa en un niño: beneficios al practicarla

Es por todos conocido que la risa es beneficiosa para la salud. Incluso, corría el chiste (basado en algo real) sobre la cantidad de músculos que se ponían en juego cuando uno estaba de mal humor en comparación con cuando uno se ríe y llegaba a la conclusión de que no había que desperdiciar energía usando más músculos de la cuenta.

Esto que parece más un dicho popular que otra cosa, tiene su sentido.

la risa en el niño

Cuando uno se ríe se mejora el riego sanguíneo, se relajan los músculos y todos los problemas de estrés y ansiedad se reducen drásticamente; también favorece la risa que las glándulas pituitarias generen endorfinas que es la “droga” que el propio cuerpo produce para producir la felicidad que todos buscamos; además, reír favorece el desarrollo del sistema inmunológico, hablando de niños en que este sistema está en formación, con lo que contribuye a fortalecer las defensas frente a ataques externos; al aumentar el riego sanguíneo, el cerebro recibe más oxígeno y su actividad aumenta con lo que actividades como el aprendizaje en los niños se ven fortalecidas; pero es que reírse también supone un ejercicio que fortalece los pulmones con lo que la respiración también se ve beneficiada por el mero hecho de reír.

En nuestro caso, es bastante fácil hacer reír a nuestro hijo de casi diecisiete meses porque, en general, es bastante risueño; supongo que no todos los casos son iguales.

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Pero sí quería compartir con vosotros algunas de las cosas que hacemos con él para que se ría.

Quizás lo que más hace que se ríe es que nos ríamos nosotros con ganas de algo que ha hecho. Ve que ha hecho gracia, lo repite y se ríe con fuerza a la par que nosotros.

la risa y los bebés

Evidentemente, otra forma son las socorridas cosquillas (aunque, ojo, cosquillas muy seguidas pueden provocar el efecto contrario y acabar irritándole por lo que hay que medir muy bien cuántas y dónde se le hacen) o las pedorretas en plena tripa a la hora del cambio.

También les suele hacer gracia hasta el punto de reírse cuando se les muestra a ellos mismos en el espejo o cuando juegan a esconderse y, tras un largo rato, haces que les encuentras.

En general, alabarle sus logros también produce su risa como efecto de su propia satisfacción por lo logrado.

Otros “trucos” para hacerles reír: hacer el avión, invitarles a que den rienda suelta a su imaginación en el baño (incluidos chapoteos que casi vacíen la bañera), jugar al pillo-pillo, montarles a caballito, tirarte al suelo con él y revolcarte como si tuvierais la misma edad…

Cualquier método es bueno si el objetivo de hacerle reír se cumple.

Como ya hemos dicho, merece la pena por todos los beneficios que reporta la risa.

 
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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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