Las comparaciones son odiosas, ¡no lo hagas con tu hijo!

Como dice este sabio refrán, sin duda acudo a ellos en diferentes momentos o situaciones de mi vida por la gran riqueza que poseen, “las comparaciones son odiosas”. Y es que, a menudo, escuchamos comparar ya sean marcas, productos, servicios que ofrecen compañías o establecimientos… pero cuando ya se trata de comparar personas y, en este caso niños, la cosa ya se vuelve complicada e incluso peligrosa.

las comparaciones entre hermanos

Hace ya meses escribía sobre los celos entre hermanos, sobre lo que nunca hay que decirle a un pequeño… y entre algunos de esos temas que abordaba, mencionaba también aquellas situaciones en las que se establecen comparaciones entre los niños, ya sean familia o no.

Antes de empezar quiero dejar claro que cada persona es diferente, única y exclusiva y que el hecho de compararnos los unos con los otros, no suele llevarnos a conclusiones claras ni pueden ayudarnos. Y es que, aunque intentemos mejorar en aspectos de nuestra vida, por ejemplo, ser más pacientes, ordenados… ¿por qué es necesario tomar a alguien concreto como referente?

Por todo ello, es importante que no hagamos esto con nuestros pequeños, ya que, tanto en el caso de que sean el modelo a seguir como si no lo son, no resulta positivo para ellos. Cada uno tiene su proceso de aprendizaje y no será ni mejor ni peor porque uno empiece a dar sus primeros pasos antes o después, por poner un ejemplo.

las comparaciones entre hermanos

Aun así, la razón de que hoy haya escrito sobre este tema es que continuamente a mi alrededor veo situaciones que me hacen reforzar esta idea. De hecho, la hija de una amiga cercana está pasando por una mala época en sus estudios, está terminando secundaria y lo cierto es que se siente superada. Hablando con su madre sobre la situación empecé a encontrar algunos de los motivos que la habían llevado a ese estado. Su madre y mi amiga, me hacía comentarios del tipo, “su hermano no tuvo esos problemas”, “ojalá ella fuera tan lista como la hija de una de mis vecinas que terminó su carrera con buenas notas” o “no sé si mi hija será capaz ni siquiera de llegar a la universidad”. Fui comprendiendo que, aunque su hija no estaba con nosotros y no escuchaba la conversación, no me extrañaría que sí que hubiera escuchado aquellas frases más de una vez ,y de dos.

las comparaciones son odiosas

Sin duda, verse reflejada en ese espejo con tantas personas que lo hacían mejor que ella, estaba anulando su autoestima, su capacidad de superación, sus ganas y su ilusión. Y aunque no soy experta en ello, lo hablé con mi amiga. Ser madre no es fácil a veces y la preocupación por los hijos sin duda puede provocar situaciones en las que no somos conscientes de lo que decimos.

Sin más, solo queda volver a decir que… ¡LAS COMPARACIONES SON ODIOSAS!

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Acerca de Maria José

Periodista y Blogger
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