Las perras que coge mi niño cuando vamos al cambiador

NO es exageración, ¡Menudas las perras que se pilla mi hijo cada vez que le tumbamos en el cambiador!

No es que llore un poquito cuando le ponemos, no, y lo hace en alguna que otra ocasión, que va… Lleva casi dos meses, más o menos desde que cumplió el año, que siempre, sin excepción, protesta enérgicamente, con lloro y berreo incluido, cada una de las veces que le vamos a cambiar de pañal y/o ropa en el cambiador.

las perras de un niño cuando le cambias  Es más, como ya se lo huele, empieza con el mosqueo cuando le decimos que le vamos a cambiar. Se retuerce, se encorva, patalea…vamos, un espectáculo.

las perras de un niño cuando se cambia

No sé si será que no le gusta que le andemos quitando y poniendo ropa, igual le resulta incómodo. O, tal vez, es el cambio de pañal el que le molesta. Aunque lo cierto es que cuando, una vez desnudo y cambiado el pañal intento ponerle la camiseta o el body es cuando arrecian las protestas y el llanto.

He leído en algún que otro foro que le pasa a muchos niños. De hecho, he visto que niños que son súper alegres, risueños, sociables, se transforman cuando se les tumba en un cambiador, se vuelven otra persona totalmente diferente. NO es ningún consuelo que también pase en otras familias, la verdad, aunque, al menos, ya sabemos que no es algo tan raro.Está claro que la solución debe radicar en que su atención esté ocupada con algo que le haga olvidarse de el enfado, de la rabieta.

las perras de un niño cuando le cambiamos

No es fácil, ya os lo digo, porque cuando se han enganchado al lloro continuo, cuando se han puesto colorados de la rabia que parece que les entra, cuando se han estirado hasta casi quedarse rígidos como un palo, las buenas palabras de los papás o los ofrecimientos de peluches o juguetes o lo que sea que normalmente le gusta, no suele ser suficiente para calmarles.No tengo ni idea si forma parte de la etapa rebelde del desarrollo del niño, podría ser. Quizás esa posición les recuerde al momento de dormir en un instante en el que ellos sólo quieren seguir jugando y activos, porque están en una época muy activa. Quizás sea un signo de su propia independencia. Se ven “atados” y no les gusta. O puede ser una combinación de todas esas causas..

De todos modos, se pasa. Al final, se le pasan las perras.Y se pasan con paciencia y con distracción.

Lo innegable es que para los padres puede ser un suplicio. Aunque, lo dicho, con paciencia los suplicios se acaban pasando.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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