Las primeras palabras, sonrisas, lagrimas… en la vida de un bebé

Un bebé recién nacido es un libro en blanco cuyas páginas irá escribiendo él (o ella) con cada nuevo paso, cada nuevo hito, cada nuevo logro en la experiencia vital que acaba de estrenar.papa_bebe_

Antes de convertirme en padre, creo que como todo el mundo, pensaba en la primera palabra que pronunciaría mi hijo o sus primeros pasos.

Sin embargo, hay un sinfín de sorprendentes momentos que vivirás con tu bebé, como yo también descubrí en su día.Ten en cuenta que todo, absolutamente todo, lo hará por primera vez en alguna ocasión y, si tienes la suerte de ser testigo privilegiado, te lo aseguro, no lo olvidarás jamás.

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Una de la cosas que mejor recuerdo y que, sinceramente, ni había ocupado anteriormente un solo segundo mi pensamiento, fue su primera lágrima. Porque los primeros días, los bebés lloran sin lágrima porque sus glándulas lacrimales no están aún desarrolladas. Para mí, ver caer esa primera lágrima fue de lo más emocionante.

Su primer balbuceo y, más aún, su primer “canturreo” en el que no sólo pronunciaba sino que modulaba el sonido de una única vocal con la que pueden hacer maravillas es un acontecimiento que nos dejó atónitos, mirándole con más interés que viendo cualquier espectáculo en el mundo.

Y cuando las sonrisas dejaron de ser inconscientes para reconocer que las producía voluntariamente en un instante concreto producto de algún hecho que le resultara placentero, ¡os aseguro que no hay nada más grande en el mundo!

comer

También recuerdo cuando con algo más de tres meses y medio, le salió su primer diente, al que acompañó pronto un segundo, las dos paletas de la mandíbula inferior. Ahora, unos meses más tarde sigue con esos dos dientes y ahora sus sonrisas son mucho más graciosas.

Sus movimientos también tienen su historia. Empieza por mover las manos, lo queosito tiene más cerca. Posteriormente, gracias a la flexibilidad que demuestran, se agarran los pies y se los llevan a la boca. Pero eso lo hemos visto un montón de veces en los niños de los demás. Lo que yo no había visto hasta vérselo hacer a mi hijo es la evolución que desarrolla su movimiento corporal. La primera vez que, estando tumbado boca arriba, se volteó por completo poniéndose boca abajo y levantando inmediatamente la cabeza para mirarnos, sonrió con una amplísima sonrisa que, estoy seguro, estuvo motivada por nuestra reacción de sorpresa ante lo que acabábamos de ver. Hace pocos días le hemos observado dar sus primeros gateos, torpes, descompensados pero efectivos, al fin y al cabo, pues consiguió avanzar hacia su objetivo.

Instantáneas increíbles son también sus caras al probar por primera vez el biberón de cereales, la papilla de frutas, el puré de verduras, la corteza de pan que devora cada vez que se lo damos…

Es muy posible que cada día haga algo diferente, especialmente durante los primeros meses en los que no deja de investigar. Aprovechadlos, son momentos únicos.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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