Las vacunas que hay que administrar al año y medio

Hoy hemos estado en el centro de salud para administrar a nuestro hijo las vacunas que le correspondían a los dieciocho meses que tiene. Bueno, corresponder porque somos unos convencidos de las bonanzas de la vacunación porque, aunque este puede ser otro tema que discutir, hay quien pone en duda que haya que inocular a los niños pequeños “bichitos” muertos o moribundos…

las vacunas que hay que poner

Tocaba una vacuna de refresco.

Hemos estado a punto de ponerle antes de vacunarle una pomada que sirve para anestesiar ligeramente la zona donde recibirá el pinchazo (EMLA, se llama el producto; hay que ponerla una hora antes de pincharle la vacuna. Aunque sólo sirve para evitar el dolor del pinchazo, no del momento en que recibe el líquido) pero al final no lo hemos hecho. Hemos confiado en que aguantara y así ha sido.

Nos ha quitado un peso de encima, la verdad, porque en las vacunas anteriores, que ya era lo suficientemente mayor como para darse cuenta de que le iban a pinchar, lo pasó mal él… y casi peor nosotros.

Como decía, a los dieciocho meses le toca un refresco de una vacuna triple, antidifteria, antitetánica y antitosferina.

las vacunas que hay que poner

La difteria es una enfermedad que se manifiesta con inflamaciones de garganta y afecciones en el sistema respiratorio (dificultades al respirar, complicaciones broncopulmonares) y trastornos cardiacos. Así que, es una enfermedad bastante seria que puede tener consecuencias terribles si no se ataja.

El tétanos se produce por lo general cuando una herida entra en contacto con la bacteria que produce la enfermedad y también puede ser mortal.

las vacunas de rotavirus

En cuanto a la tos ferina se manifiesta en forma de toses constantes, especialmente mientras el niño duerme y pueden venir acompañados estos ataques de serias complicaciones respiratorias e, incluso, derrames cerebrales.

Todos tienen derecho a dudar de las vacunas pero, ante la seriedad de estas enfermedades que acabo de detallar y la posibilidad, por leve que sea, de que las vacunas puedan contrarrestar sus efectos o, mejor aún, neutralizarlas, ¿no merece la pena creer en ellas?

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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