Las vacunas que tocan al año de edad y su proceso

Las vacunas que corresponden al año de edad presentan una diferencia fundamental con las que se administran en los primeros meses de vida de vuestro hijo, a los dos, cuatro y seis meses, concretamente.Esa diferencia radica en la capacidad del niño de percatarse de cuanto pasa en la consulta de la pediatra/enfermera y de habilidad para adivinar lo que le va a pasar, que es peor.

la vacunas en el primer año

Como siempre que tocan  las vacunas, la enfermera nos hace la misma pregunta. “¿Quién le va a sujetar?” Y la respuesta no cambia. “Yo”, le digo. Su madre, simplemente, se echa atrás, no es capaz de ver sufrir a su hijo aunque sea sólo un momento.

Esta vez mi hijo no ha perdido ripio de lo que iba haciendo la enfermera. Con los ojos muy abiertos la ha ido siguiendo con la mirada mientras ella cogía los botes de las vacunas del armarito cerrado con llave, sacaba la aguja de su estuche de papel y la insertaba en la jeringuilla correspondiente, pinchaba la aguja en la tapa de goma del bote de cada vacuna y dejaba la inyección perfectamente preparada para cada intento.

las vacunas en niños de un año

De pequeño no se fijaba tanto.

Por eso, como ha crecido, como ha aprendido, como ya sabe hilar un hecho con otro consecutivo, ha llorado con la primea vacuna pero se ha desesperado con la segunda. De hecho, cuando la enfermera se le acercaba con ésta segunda, me ha mirado con unos ojos enormes, desesperados, pidiendo un auxilio sin palabras, como preguntándose por qué permitía yo que volviera a hacerle daño.

Tres pinchazos le han dado, los correspondientes a la vacuna triple vírica (sarampión, rubeola y paperas), la del Meningococo C, estas dos dentro del calendario de vacunación de la Comunidad de Madrid (y, por tanto, subvencionadas al cine por cien por la Seguridad Social) y el Prevenar 13 (del que ya hemos hablado en otro post), contra el Streptococcus Pneumoniae.

Hay que advertir a los padres que todas las vacunas pueden producir reacciones en nuestros hijos y el día en que se les pincha es muy normal que estén muy mimosos, que busquen el amparo de los padres (en especial de su madre), que lloren casi por cualquier cosa, que se encuentren vulnerables, en una palabra.

las vacunas en los pequeños

Para nuestro hijo estas vacunas no han sido una excepción en cuanto a su estado de “dependencia”. Ha sido curioso porque al salir de la consulta nos ha dado sendos besos (a su modo, poniendo la boca abierta en la mejilla) como si nos agradeciera que le hubiésemos sacado de allí.

También nos han advertido que la triple vírica, que se pone por primera vez al año de edad, puede producir reacción (en forma de subida de la fiebre) a los siete o diez días de haberla puesto.

las vacunas en los niños

No os asustéis tampoco si en los lugares de los pinchazos se forman nódulos más duros. El calor puede ayudar a deshacerlos pero ellos solos se acabarán yendo igualmente.

En definitiva, más paciencia con un niño de un año o más a la hora vacunarle porque se entera de muchas más cosas y eso no ayuda sino todo lo contrario.

 

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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