Lectura Infantil: ibros, libros y más libros para bebés

Los adultos sabemos que la lectura es fundamental. Amplia nuestra mente, nos facilita adaptarnos a situaciones nuevas porque a través de los libros estamos en contacto con otras formas de ver la vida, el mundo y, comprendiéndolas, podemos tener empatía con otros puntos de vista.

Además, la lectura propone un estado de ebullición intelectual del que no puede salir más que un excelente guiso.

lectura infantil compartida

Quién lee desde pequeño es capaz de expresarse mejor, de escribir mejor, de comunicarse de mejor manera.

Es evidente que es beneficioso.

La cuestión es cuándo empezar a introducir la lectura en los hábitos de nuestros hijos.

Evidentemente, al principio, los transmisores de las historias que portan los libros lectura infantildebemos ser los padres.

Una vez me puse a leerle un cuento a la hija de unos amigos y cuando la madre me vio leérselo literalmente me insinuó que le echara imaginación, que no se lo contara tan al pie de la letra, que cambiara los tonos dependiendo de quién entraba en acción, que gesticulara…

En realidad tenía razón. Con meses, un niño absorbe todos los estímulos que le llegan y aprende de todos ellos. Así las distintas modulaciones de la voz, los aspavientos que hagamos con las manos o los colores que le mostremos del propio libro (con su refuerzo en palabras correspondiente) son todas fuentes de aprendizaje y deben ser aprovechados.

Cuentan los expertos que a partir de los seis meses de vida se les debería meter en el mundo de los libros.

Hacer una lectura divertida será esencial para que lo cojan con el gusto necesario para que sigan ellos solos cuando sean capaces de leer.

Los primeros libros para bebés, ya los veréis, son un cocktail de materiales blandos (telas, plásticos…) que puedan tocar, estrujar y llevarse a la boca, con dibujos muy básicos de animales, por ejemplo, o de cosas cotidianas que ellos puedan identificar, con colores muy intensos y variados (y que los padres le repetiremos para su memorización), con texturas con las que puedan experimentar (trozos dentro del libro con diferente rugosidad, por ejemplo, les hará gracia y “educará” su tacto) e, incluso, con sonidos ya que hay libros que incorporan alguna pequeña bocina escondida con la que acompañar las historias.

El padre, la madre, serán tutores de la incipiente imaginación del niño. Deberán representar historias con los personajes que salen en los libros, hacer sus sonidos, imitar sus movimientos. Consigue la atención y la sonrisa de tu hijo en estos momentos de iniciación a la lectura y habrás dado un paso de gigante para que se convierta en un gran lector cuando crezca.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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