“Lo hago yo solita”.

Todo niño tiene un desarrollo evolutivo diferente. Cada uno es como es y unos aprenden antes a andar, otros a hablar, a unos les gusta una cosa y a otros otra.  Por este mismo motivo cada uno  reacciona de forma diferente a un mismo estímulo y avanza según sus propias necesidades y su madurez o bien cognitiva o psicomotriz.

Sin embargo, a todos les llega el momento de “hacerse mayores”. Una edad difícil para ese cambio son los 3 años, porque ya no son bebés y han dejado de ir a la guardería para pasar ¡al “cole” de mayores! Esta etapa supone muchos cambios en los niños, sobre todo, en cuanto a la autonomía personal. Los niños tienen que aprender a hacer cosas por sí mismos: vestirse, calzarse, lavarse, (carita, manos, dientes…).  Según los expertos esta etapa  es casi  comparable a la adolescencia por lo que requiere mucha paciencia y comprensión. Cada cosa que intentan parece un mundo hasta que consiguen hacerla. Y acciones aparentemente tan sencillas como ponerse unos zapatos o subirse unos pantalones pueden  suponer un trauma si no lo logran hacer por ellos mismos, llegando incluso a sentir frustración. Por eso es muy importante motivarles, animarles, aplaudirles y celebrar cada logro. Al principio les puede costar, a unos más y a otros menos,  pero luego cuando se habitúan a una rutina y repiten esa acción cada día consiguen fijarla y aprenderla hasta que les gusta hacerlo “solitos”, y te lo dicen. Qué gratificante es escuchar: “Lo hago yo solita”…. (en el caso de mi niña) porque ves su evolución en esa acción sencilla y su cara de alegría para demostrar que lo sabe hacer y que lo hace bien, esperando el reconocimiento del adulto.

Y así cada día aprenden algo nuevo en distintos ámbitos y se van formando como personas libres y autónomas para dejar de depender de sus padres o tutores y valerse por sí mismos.  Hasta que llegue el día en que sean individuos completamente independientes. Pero eso, por ahora, no me toca vivirlo todavía.

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Acerca de Silvia

Periodista
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