LOS PARQUES DEL SIGLO XXI: LOS PARQUES DE BOLAS

 
El otoño ha llegado, aunque con estos días de calor que hemos tenido estando ya a principios de octubre ¡cualquiera lo diría! Ahora los días comenzarán a ser más fríos, más cortos (en cuanto se produzca el cambio horario) y, por tanto, habrá menos tiempo de disfrutar del aire libre.
 
Una solución recurrente a esos días desapacibles en que no apetece ni salir de casa es llevar a los niños a un parque de bolas. Para que salgan, se relacionen con otros niños, y se desfoguen subiendo y bajando por esos toboganes coloridos y artilugios varios que conducen a ¡¡la maravillosa piscina repleta de bolas de colores!! Las hay de diferentes texturas más blandas, de plástico duro, de goma espuma… y de distintos tamaños… (siempre cumpliendo con la normativa de seguridad apta para niños) pero lo importante es la cantidad, las numerosas bolas que se concentran ahí, en ese reducido espacio, para que los niños intenten nadar entre ellas, y, en algunos sitios, hasta bucear. ¡Qué bien se lo pasan! sólo hay que escuchar sus chillidos de alegría, su algarabío y ver sus caritas de emoción, sus risas y, a veces, su angustia y su esfuerzo por no poder levantarse de ahí dentro, de ese mar plastificado en el que se divierten que les tiene atrapados y no les deja recuperar la posición vertical. Eso sí, qué satisfacción cuando lo consiguen y se ven otra vez dueños de sus movimientos una vez liberados. Corriendo por aquí, saltando para allá, chocándose unos con otros, cediendo el paso, aprendiendo a convivir lúdicamente…

 

Son muchas las ventajas pedagógicas que ofrecen estos parques, de ahí que se adecúen a distintas edades: de 0 a 3 años, de 4 a 12 años, potenciando la psicomotricidad mediante circuitos, aparatos hinchables, camas elásticas, etc. conforme a la edad establecida.

  
Estos parques modernos, bajo techo, suelen encontrarse o en locales específicamente preparados para albergarlos o en el interior de los centros comerciales. Hay veces que se hace harto complicado llegar hasta ellos un sábado o un domingo porque te encuentras con el atasco del fin de semana, del mal tiempo y de la gente que busca los centros comerciales para refugiarse y pasar la tarde. Pero todo sea por ver a tu hijo disfrutando con las bolas y con sus amiguitos.
 
¡Con lo bonitos que están los árboles en otoño!, las distintas tonalidades de las hojas, los colores ocres, marrones, amarillos… ¡con lo agradable que es disfrutar de la naturaleza!… y nos empeñamos en que ahí encerrados es la mejor opción para no “pasar frío” y plantarle cara al mal tiempo. Pero sí, es verdad, ahí se lo pasan bien y para cada cosa siempre hay un momento. Los días soleados se puede disfrutar de la naturaleza y los días lluviosos se puede elegir esta opción, muy de moda para celebrar los cumpleaños de los niños. Pero esto ya es otro cantar.

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Acerca de Silvia

Periodista
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