Masaje para Bebés : Estrechar lazos afectivos entre Padres e Hijos

Masaje para Bebés

Justo después del baño, con todo el cuerpo seco (especialmente todos los pliegues), mientras yo le sujeto las manitas (antes era para darle seguridad, ahora es para que “brinque” de la bañera-cambiador), mi mujer masajea a nuestro bebé de arriba abajo. Bueno, no tanto. La cara no se masajea.

masaje pecho

Aceite a mano. Evitaremos tirones y, además, el olor agradable complementará el momento idílico para tu hijo.

Como nosotros le solemos decir, que aproveche, que esto con los años le va a costar dinero.

Empezamos el masaje para bebés con las piernas. Levantándole un poco la pierna, desde la rodilla y en dirección a la tripa, se hace con el muslo del pequeño como si se estuviese “ordeñando”, primero con una mano y luego con otra. Hay que aplicar cierta presión pero sin pasarse. En los pies, los movimientos sern circulares, con la mano en todo el pie y con los pulgares en la planta. Tampoco hay que olvidar los dedos de los pies, a los que hay que estirar con suavidad uno a uno.

masaje pie

Siento ser insistente pero, para que tu bebé reconozca el masaje como uno de los momentos más gratos del día, es esencial hacer todos los movimientos con una suavidad exquisita.

Con los brazos, manos y dedos se repite la misma tipología de movimientos que en las piernas y pies.

Sencillo hasta ahora, ¿no?

Para masajear el pecho, pon tus dos manos con las palmas sobre el pecho del bebé y ligeramente giradas, como formando una punta de flecha que apuntara a la barbilla del niño. Desde esa posición, haz círculos hacia los lados ejerciendo cierta presión (también suave). Otro masaje que se hace sobre el pecho consiste en poner la mano plana y perpendicular al cuerpo del bebé, bajarla presionado ligeramente desde la barbilla hasta los mulsos. Se hace alternativamente con ambas manos.

masaje espalda

Por último, con el niño boca abajo, con la punta de los dedos se forman pequeños círculos a ambos lados de la columna, primero un lado y luego otro, desde el cuello hasta llegar al culete.

Por último, tres consejos: ¡¡¡disfruta, disfruta y disfruta!!!

La experiencia del masaje es magnífica tanto para el bebé como para los padres. Es una ocasión impagable para estrechar lazos afectivos entre los miembros de la familia, de divertirse, de reír, de celebrar que se forma parte de algo común. Disfruta de estos momentos agradables que te darán más fuerza para afrontar los menos agradables que también vendrán.

masaje pies

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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