Mi hijo no quiere compartir sus juguetes. ¿Qué hago?

Cada día se repite la misma escena en el parque. Tu hijo se niega a compartir sus juguetes con los demás. Tú insistes en voz alta, para que el resto de padres y madres te escuchen y verifiquen que estás intentando educarle en unos principios de respeto, igualdad y generosidad. Pero tu hijo, erre que erre, se pone a gritar cuando otro niño quiere arrebatarle su muñeco preferido o su pala azul, de la que no se separa por nada del mundo. ¡Socorro! ¿Qué hago? ¿Me enfado yo también? ¿Pataleo? ¿Me tiro al suelo? ¿Le obligo a compartir, por las malas, ofreciéndole el juguete al otro? ¿O paso del tema? Total, son sus juguetes, que él decida…

Compartir juguetes entre niños

No te ofusques. Aprenderá a compartir sobre los 4 años

Los niños no nacen con los valores aprendidos. Deben ir interiorizándolos poco a poco. Y eso ocurre a medida que van creciendo.

A partir de los 2 años (los terribles dos años los denominan algunos), cuando son mucho más conscientes del mundo que les rodea, descubren que hay otras personas que pueden coger sus cosas, sus tesoros, sus más preciados juguetes, y ellos a su vez apropiarse de los de los demás, desarrollan un sentimiento de pertenencia y egoísmo difícil de erradicar. Es la llamada fase del “mío”: todo es de ellos, hasta tal punto que no querrán devolver el juguete a su dueño cuando sea la hora de subirse a casa.

No será entre los 3 y 4 años, aproximadamente, cuando el hecho de jugar con otros niños se les presente como algo la mar de divertido, cuando comprendan que compartir es algo positivo, porque si dejan jugar a otro con sus juguetes, el gesto será recíproco.

Nunca debemos obligarles a compartir

No debemos obligar a que deje un juguete a otro niño porque sí, ni ridiculizarle, ni chantajearle si no lo hace. ¿Cuántas veces habremos escuchado (e incluso dicho) eso de “si no se lo dejas me enfado”?

Pongámonos en su lugar. Imaginemos que estamos en la calle mirando nuestro nuevo smartphone, último modelo, recién salido de la tienda, y viene otra persona con la intención de juguetear con él. ¿Se lo dejariamos? ¡No!

Debemos comprender que hay ciertos juguetes u objetos que nuestros hijos jamás compartirán. Porque se trata de su muñeco favorito o del coche que le ha regalado su abuelo, auténticos tesoros de los que no pueden desprenderse, ni siquiera un minuto.

Con el resto, hablemos con ellos, expliquémosles que compartir es bueno, que no implica perder el juguete, sino ganar un amigo. Pero no tratemos de que aprendan algo de la noche a la mañana que es cuestión de meses y años.

¿A tu hijo le cuesta compartir sus juguetes?

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Diario de una mami

 

 

 

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