Mi hijo se chupa el dedo y no sabemos cómo quitárselo

Mi hijo tiene algo más de trece meses, si el vuestro también se sigue chupando aún el dedo, tenéis el mismo problema que sufrimos nosotros.Es un problema porque, como le pasa a nuestro bebé, la piel del dedo gordo se empieza a enrojecer, a agrietarse y me temo que las consecuencias sobre la yema del dedo, la uña, el dedo entero no pueden ser buenas.

Cuando le ofrecemos un chupete, como mucho, se lo mete una vez en la boca para, inmediatamente, ofrecérselo al adulto más cercano como diciendo “toma, para ti”.A los mordedores hace tiempo que no les hace caso (y eso que le están saliendo más dientes y pensamos que le podían agradar) con lo que tampoco son una solución.

mi hijo se chupa el dedo En teoría, los expertos dicen que es un verdadero problema cuando el niño llega a los tres años chupándose el dedo.También dicen que hay que intentar encontrar las causas para luchar directamente contra ellas porque, igual que el chupete se le puede retirar, el dedo siempre lo va a tener ahí.

Entre las causas he podido leer que lo hacen para dormirse (como cuando estaban en el vientre de la madre) o por nerviosismo o ante situaciones de aburrimiento. Lo malo es que me parece identificar en mi hijo las tres causas.

Su madre y yo hemos preguntado en varias farmacias sobre algún producto (yo recuerdo que a uno de mis hermanos pequeños, con la misma manía, mi madre le daba un producto amargo en el dedo) pero nos han dicho que no hay ninguno apropiado y homologado para menores de tres años.Mal asunto.Tendremos que recurrir a remedios caseros, si se sigue chupando el dedo.

mi hijo no usa chupete

Por supuesto, decimos a mi hijo insistentemente que se deje de chupar el dedo, se lo quitamos, una y otra vez pero vuelve tantas veces como lo hacemos nosotros.

mi hijo se chupa el dedo Leyendo en internet posibles remedios algunos pueden funcionar: ponerle una tirita o esparadrapo en el dedo para que note un tacto y un sabor distintos y desagradable y lo deje; ponerle vinagre o zumo de limón en el dedo (aunque como vuestro hijo sea como el nuestro, que le encantan los sabores ácidos…); ponerle un trozo de guante en el dedo que se chupe, por la misma razón que la tirita.

Lo que está claro es que requiere de mucha paciencia por parte de los padres; paciencia e insistencia.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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