Mitos sobre la predicción del sexo de un bebé

En el momento en que me dijeron que me fijara si la tripa de mi mujer embarazada de no sé cuántos meses estaba puntiaguda o no para saber si lo que habría de venir era niño o niña empecé a pensar sobre la cantidad de leyendas, mitos y otras zarandajas acerca de una predicción del sexo del futuro bebé que se me antoja, como poco, cómica.

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Resulta que si la barriga es redondeaba se espera un niño mientras que si está alta y puntiaguda lo que vendrá será “con toda seguridad” una niña.

Otro “truco” que se suele usar desde nuestros antepasados (aunque, sinceramente, por la salud mental de nuestros familiares más cercanos, espero que se trate de antepasados muy, pero que muy lejanos) es hacer mover un anillo atado a un cordel en el aire sobre la barriga de la embarazada. Si se mueve en círculos se supone que es niño y si lo hace en línea recta será un niña.

predict baby gender

La creencia popular también se fía del ritmo cardiaco del feto. Parece ser que los nenes llevan una velocidad menos que las nenas. Si las pulsaciones no superan las 140 por minuto, ¡prepara la ropita azul! Por otro lado, si la madre tiene antojo de dulce, será niña porque los niños “producen” antojos de salado o ácido.

Pero no se queda ahí la cosa. La gente se cree cosas como que si la mujer se ve más guapa que antes será niño o que si le sale acné será niña o que le apetece a la madre comer carne en caso de bebé varón o fruta en caso de bebé hembra.

¡Si hasta viven en la creencia de que el futuro papá engorda al ritmo de la madre si va a ser niño!

Lo único que está claro es que sólo las ecografías (habrá que esperar hasta la semana 18, más o menos) nos dirá lo que parece que es. Y digo “parece” porque tampoco hay certeza absoluta la primera vez que se “busca”.

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A cuento de todo esto recuerdo una anécdota que contaba un médico hace años, cuando no se hacían ecografías. Al llegar le una pareja a la consulta, él les decía su “predicción del sexo”, niño o niña, según el caso. Y para que pudieran comprobarlo, lo apuntaba en un papel que guardaba en la carpeta de su expediente, en su consulta. Su truco era apuntar en el papel siempre lo contrario de lo que le decía a la pareja. Así, si había acertado de palabra, la pareja no le reclamaba ver el papel y se quedaba maravillada con la predicción. Pero si les había dicho lo contrario, la pareja, enfadada, le reclamaba ver el papel Pero en el papel ponía, en efecto, el sexo que había resultado ser, con lo que siempre acertaba.

Aunque, quién sabe, quizás también esto sea una leyenda sobre la predicción del sexo de un bebé.

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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