Monitorizaciones, el final del embarazo

Supongo que las monitorizaciones  es cómo cuando en una gran vuelta ciclista los corredores ven el cartel de “último kilómetro” deben sentir algo similar a lo que siente cualquier pareja cuando, al entrar en el último mes de embarazo, comienza a mandar el médico una monitorización semanal. Significa que la meta está cercana. El suplicio para la madre va tocando a su fin. La alegría de verle la carita a vuestro bebé está a las puertas, como aquel que dice.

monitorizacón

No se separa mucho la imagen de aquella que nos regalan los deportistas cuando hacen sus revisiones médicas, por otro lado. A la futura madre le colocan un cinturón con unas ventosas en la ya más que respetable tripa de embarazada y tal sujeción se completa con unos cables que van a una máquina (cardiotocógrafo, se llama) que detecta y registra (igual igual que un sismógrafo registra las vibraciones de la tierra, con su aguja impregnando de tinta un papel que se desplaza formando montañas y valles a cada instante) la frecuencia cardiaca del feto, su flujo sanguíneo y las posibles contracciones del útero.

Estas monitorizaciones (por lo general, externas; las internas se suelen dejar para el momento del parto ya que supone una técnica invasiva que podría acarrear riesgos si no se prevé el parto de modo inminente) se hacen cada semana del último mes o cada pocos días si se pasa de la semana 40.

final embarazo

Conviene que el marido (o novio, no nos vamos a poner ahora exigentes) acompañe a la mujer a la prueba. Porque, sobre todo si no hay contracciones que pudieran acelerar la llegada de tan esperado momento, el único aliciente es darse cuenta de la frecuencia con que el corazón del bebé está latiendo pero, os aseguro, resulta bastante monótono.

Además, para la futura madre es incómodo ya que una vez que, por la postura que ha adoptado, se consiguen registrar los parámetros perseguidos, no convendría que cambiara de posición.

Es lo malo de las monitorizaciones externas, es más difícil la detección de las frecuencias requeridas.

En cualquier caso, esta prueba os estará recordando que pronto seréis uno más y, si todo va como debe, vuestro médico leerá en sus resultados que el proceso final del embarazo es el correcto, que el feto está perfectamente, que la madre no tiene aún las contracciones necesarias pero que todo irá sobre ruedas. ¡Suerte!

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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