Niño desobediente, ¿qué se puede hacer con el ?

Nuestro niño está adquiriendo, con su añito recién cumplido, unas costumbres que no sé si se deben a cierta rebeldía, a su proceso de desarrollo o a nuestra torpeza al comunicarnos con él.

niño desobediente

Porque desobedece con cierta frecuencia lo que le pedimos que haga. Además, últimamente está mostrando una capacidad increíble de “escurrir el bulto”. El otro día, mi mujer le regañaba porque, a pesar de su insistencia, le seguía agarrando las gafas, ¡y el tío se hacía el dormido! Y como eso tampoco le servía porque mi mujer seguía con su charla, le ponía “morritos” como para darle un beso.

No es el único caso. Le decimos que no pegue, que no pellizque, que no agarre los cables, ni intente ir a los enchufes, que no chupe el suelo, que no se lleve a la boca absolutamente todo, que no tire al suelo los juguetes con tal fuerza que pareciera que quisiera descubrir qué tienen dentro… pero su insistencia en lo prohibido es vigorosa.

 desobediencia en niño

Reconozco que muchas veces tenemos que hacer verdaderos esfuerzos para evitar reírnos porque el chaval tiene su gracia. Y yo creo que alguna vez nos ha pillado porque él intenta ahora, cada vez que le reñimos, ponernos su mejor sonrisa, como recordando que una vez nos hizo gracia. Pudiera ser que no le marcásemos bien las órdenes, que no fuésemos claros y eso explicaría que no nos obedeciera.

También puede ser que el niño nos entienda pero nos esté “probando”. Tira de la cuerda hasta ver dónde puede llegar.

O quizás, se da cuenta que por mucho que le pongamos caras serias, que nuestro tono de voz sea menos suave que de costumbre, que le digamos palabras tajantes sobre lo que no debe hacer, vea que no hay ninguna consecuencia negativa para él si sigue en sus trece.

El otro día estaba tirando con fuerza un juguete al suelo. Le dijimos primero que no lo hiciera, que era para jugar y si se rompía no podría jugar más. A lo mejor es demasiado pequeño para entender todo eso. Fuera como fuere, siguió haciéndolo. Cuando lo iba a intentar por tercera vez, le quitamos el juguete y por mucho que berreó (también está aprendiendo a llorar de mentira…) no se lo volvimos a dar. De hecho, sigue en lo alto de una mesa.

niño que no obedece niño desobediente

Dar órdenes claras, que sean iguales sin importar el cuidador que tenga (si ve resquicios en las formas de actuar de uno y de otro se irá siempre al que más le concede) y que sus actos tengan consecuencias, son buenos consejos para tratar de que un niño desobediente deje de serlo. Y, muy importante, no hacen falta azotes ni nada similar.

 

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Acerca de Javier

Un Padre con la L
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